El Camino de Robert Louis Stevenson
Por Daniel Prada
El Camino de Robert Louis Stevenson es más que una simple ruta senderista. Es una auténtica aventura. Recorrer los pasos del célebre escritor escocés por el excepcional paisaje que ofrece la ruta que atraviesa los departamentos franceses de Haute-Loire, Lozère, Ardèche y Gard, es la oportunidad de revivir su fascinante historia. La celebración de su 130º aniversario es tan sólo una excusa para atreverse a realizar, sino su totalidad, parte de la ruta senderista acompañado de tus mejores amigos, o quizás, tan sólo de tu pareja. Pero, pongamos en antecedentes de quién es Stevenson y por qué emprendió este viaje por el sur de Francia. El famoso escritor escocés de “La Isla del Tesoro”, por allá el año 1878 estaba profundamente enamorado de Fanny Vandergrift, una mujer americana divorciada. Refungiando su amor en el París de aquellos años, los amantes tendrían que superar muchas dificultades para poder quererse sin tapujos. Fanny regreso a los Estados Unidos para solucionar algunos problemas, y Stevenson para aclarar sus ideas emprendió el mítico viaje que inspiraría una de las mejores novelas de aventuras jamás escritas. Eligiría las Cévennes por ser buen conocedor del idioma, de la zona y de las costumbres francesas, y como única compañía tendría la de una asno llamada Modestine, que le ayudaría a cargar el equipaje y algo de comida.
Nuestra particular aventura toma como punto de partida Barcelona, dónde cogemos un tren para llegar hasta la ciudad francesa de Montpellier. Allí, y con la ayuda de un coche y de nuestra encantadora y profesional guía Virginie, nos dirigimos hacia Florac, una bella población, para acabar haciendo noche en un encantador hotelito en Cocurès llamado La Lozerette (www.lalozerette.com).
Realizar la totalidad del camino puede llevarte más de quince días, así que, realizar un par o tres de etapas puede llevarte entre dos y tres días. Nosotros realizaríamos las tres últimas etapas. Por la mañana del día siguiente, un buen desayuno y nos desplazamos al punto de encuentro, el Castillo de Florac, una visita rápida a la exposición del Parque Nacional de Les Cévennes, y nos ponemos en marcha siguiendo las indicaciones de la GR70 (ruta de senderismo www.gr70-stevenson.com), seguidos muy de cerca con nuestros queridos acompañantes, los asnos, que pueden ser alquilados por días y cuestan entre 40 y 50 euros, y te ayudarán a transportar la pesada mochila, además de hacerte compañía, son monísimos (Alquiler de asnos en www.bourricot.com, www.badjane.org, www.lesanesagilles.com o en http://anegenti.free.fr).
El paisaje es espectacular, la ruta no es demasiado dura, y nos da tiempo para investigar a cerca de la historia de los Camisards, que eran protestantes franceses que vivían en la región de Les Cévennes. Éstos se levantaron en insurrección contra las persecuciones que sufrían por la revocación del Edicto de Nantes en 1685 por parte de Luis XIV. Una historia muy interesante. Tras comer un ligero tentenpié en medio del bosque, y un par de horas de caminata, por fin llegamos a Cassagnas. Han sido 16 kilómetros, dónde hemos podido comprender que esta aventura, puede llegar a ser todo lo dura que uno quiera. Aunque, lo cierto es que ha sido realmente una gozada, sobretodo por la compañía.
La segunda etapa no fue tan dura como la primera, tan sólo, algún problemilla de tozudez con los asnos; los catorce kilómetros que hemos recorrido hasta llegar a Saint Germain de Calberte nos han proporcionado una magnífica vista de Les Cévennes, y al llegar a la Casa de Huéspedes (casas rurales donde alquilan habitaciones y comes con el dueño de la casa mientras charlas con los demás huéspedes, muy divertido e integrador) dónde nos alojamos esa noche pudimos escuchar a los ciervos bramar, toda una esperiencia (Casa de Huéspedes Le Cauvel à Saint Martín de Lansucle 48110, www.lecauvel.com). Y por último, el tercer día, la tercera y última etapa del camino de Stevenson, con llegada a Saint Germain de Calberte. Unos 20 kilómetros divididos en dos partes, unos diez kilómetros durillos, parada en Saint-Etienne para comer bien, y la segunda parte, diez kilómetro que inlcuyen la subida al Col-du-Pierre, lo más duro que caminamos, aunque también dónde el paisaje deslumbra por su belleza. La llegada a Saint Jean du Gard después de haber completado con éxito parte del Camino de Stevenson nos hace estar orgullosos de nosotros mismos. Ha sido una auténtica aventura, una auténtica gozada, que, seguro, y así lo afirmó, volveré a repetir el año que viene.
|
|
Aunque no es dura, esta Randonée, como dicen los franceses, debes estar preparado. Así que si te aventuras por primera vez a hacer senderismo, debes tener en cuaneta que, no debes olvidar llevar contigo la crema solar, y una gorra para protegerte del sol. Un quitavientos, y un chubasquero y elementos impermeables para cubrir tus mochilas serán totalmente necesarios. Nunca sabes cuando puede pillarte la lluvia en la montaña. Llevar suficiente comida, bebida isotónica y agua también son de vital importancia. No hay que decir que si o sabes leer mapas geográficos o seguir las indicaciones de las rutas, debes realizar tu viaje con alguien que sea experto en estos menesteres. La mejor época para realizar el camino es en otoño, el paisaje es espectacular y la ruta está repleta de castaños que te invitaran a probar sus deliciosos frutos.
Sin lugar a dudas, la gastronomía de la zona es excelente, sobretodo en los productos típicos de la región, como los diferentes tipos de quesos, patés, foie gras, las carnes de ave, como el pato, los frutos del bosque, moras, castañas, arándanos, mermeladas caseras de extraordinarios sabores, como por ejemplo, manzanas con licores; y sus excelentes carnes de cordero, ternera, o, por ejemplo, el cabrito, una delicia para el paladar de los más sibaritas. Recomendado encarecidamente es el Restaurante del hotel de La Lozerette, donde te atenderan como un rey, y comeras muy bien por un precio muy razonable, además tiene una buena carta de vinos y una variación de quesos de la zona envidiable. En general, se come bastante bien, e incluso en los locales de menos categoría, sirven buena comida.
Ahora ya tienes otra estupenda excusa más para visitar esta zona del Languedoc-Rossillon.
Para poder apreciar todo el encanto de la ruta del Camino de Stevenson deberás planear concienzudamente dónde querrás alorjarte según las etapas que quieras realizar. Y coordinar como desplazarte desde un punto de partida a otro, y el trayecto de vuelta al hotel. Si no puedes viajar si todo tu equipaje, te sugerimos que tomes nota de este “servicio de taxi” que se encargará de trasdar el grueso de tu equipaje entre las diferentes etapas que realices: www.stevenson-bagages.com; Pero volviendo al tema de los alojamientos, te recomendamos que pruebes alguno de los establecimiento denominados Chambres d’Hotes, casa de huéspedes en castellano, toda una experiencia. Puedes encontrar información en las páginas web de turismo de la Lozère y del Languedoc Roussillon. También puedes probar otro tipo de alojamiento, el Relais & Chateaux, que viene a ser como una especie de hoteles con encanto de lujo, con unos restaurantes de primera. Podrás encontrar información en las mismas webs. Para los aventureros, nos conformaremos con los hoteles con encanto que aquí te recomendamos:
La Lozerette www.lalozerette.com en Cocurès
Grand Hôtel du Parc
www.grandhotelduparc.fr en Florac
Hôtel des Georges du Tarn
www.hotel-gorgesdutarn.com en Florac
Aux Sources du Tarn
www.hotellozere.com en Le Pont de Montvert
Auberge du Peras
www.aubergeduperas.com en St. Jean du Gard
Hôtel Les Bellugues
www.hotel-bellugues.com en St. Jean du Gard
Hôtel L’Oronge
www.loronge.com en St. Jean du Gard
|