Gastronomía en la Ruta del Vino Ribera del Duero

Gastronomía en la Ruta del Vino Ribera del Duero

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La gastronomía de la región que abarca la Ruta del Vino Ribera del Duero, en el corazón de Castilla y León, se basa en los guisos y asados, en los vinos de gran calidad y los dulces, siendo el cordero lechal y los productos derivados del cerdo los platos estrella.

 

Uno de los buques insignia de la gastronomía de la zona es el lechazo, nombre que recibe el cordero aún sin destetar y que forma parte de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) “Lechazo de Castilla y León”, que engloba casi 483 explotaciones de la zona. De ahí que en la mayoría de restaurantes de la Ribera del Duero se pueda degustar acompañado de la torta de aceite o panes diversos.

Por otro lado, también conforman la oferta gastronómica todos los productos derivados del cerdo, ya que la matanza del cerdo es una ancestral tradición que aun hoy se celebra en algunos pueblos. Así pues, se pueden degustar una amplia oferta de embutidos como la morcilla, el chorizo, los torreznos, el salchichón, el jamón, entre otras suculencias.

A parte de estos dos productos estrella, también hay una amplia variedad de otros productos: embutidos, morcilla de Burgos, setas variadas en temporada, carnes de caza, pollo de corral, chuletillas asadas con sarmientos de las viñas, endibias de Peñafiel, quesos de la Región del Duero o del Valle del Esgueva, empiñonados, natillas, rosquillas, yemas, arroz con leche, y un largo etcétera que le harán la boca agua a más de uno.

Las principales poblaciones que conforman la Ruta tienen sus especialidades gastronómicas particulares, siempre maridadas por la gran variedad de vinos elaborados por las 49 bodegas que conforman la Ruta.

Aranda del Duero, tapas y lechazo

No es casualidad que esta ciudad acoja las “Jornadas del Lechazo”, una celebración anual en la que los restaurantes elaboran menús con el lechazo como plato estrella. Ya que la base de la gastronomía arandina es el cordero asado.

El tapeo, es también una tradición gastronómica muy característica de Aranda del Duero. Cada año (en abril) se celebra el Concurso de Tapas, Pinchos y Banderillas donde se consumen alrededor de 75.000 tapas en diez días, y el centro histórico se llena de visitantes. Y otra de sus especialidades es la morcilla de La Ribera, una variedad local de la morcilla de Burgos, que se especia con comino, pimienta negra y una pizca de canela.

San Esteban de Gormaz, tradiciones ancestrales

En esta localidad de la provincia de Soria se le da mucha importancia a los productos derivados del cerdo, ya que se celebran en varios municipios de la Ruta las jornadas de la matanza durante el invierno, una ancestral tradición que da el sabor a la cocina soriana.

Otras recetas típicas a parte de las elaboradas con los productos derivados del cerdo son las migas de pastor o la sopa de setas de cardo con trufas negras. Esta zona es muy rica en hongos y setas, de ahí que una vez al año se organicen las Jornadas del Buscasetas, en las que durante unos días la gastronomía centrada en el producto micológico es la protagonista.

Peñafiel, carnes y queso

Siguiendo la tónica de la región, en Peñafiel se comen especialmente el lechazo asado y los productos derivados del cerdo como los embutidos. Aunque también hay otros platos que distinguen la gastronomía peñafielense como la sopa de ajo, las lentejas verdinas o la pardina.

Además el queso puro de oveja es otro de los sabores característicos de esta localidad de la provincia de Valladolid. Se come tanto en aperitivos como en los postres y es un gran acompañante de los vinos elaborados en la Ruta del Vino Ribera del Duero.

 

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