Castro Urdiales, un escenario magnífico para la pasión viviente

 Castro Urdiales, un escenario magnífico para la pasión viviente
Ubicada en la franja costera oriental de Cantabria, la localidad marinera y pescadora de Castro Urdiales, está rodeada de bellos paisajes costeros, tanto de acantilados como playas de fina arena.La población de la villa vivió durante siglos vinculada a la pesca y a las industrias conserveras.

 
Desde la Alta Edad Media, Castro Urdiales se ha mantenido como una gran villa comercial, cuya actividad se desarrollaba en torno al puerto, de donde partían y llegaban barcos de Flandes, Inglaterra y norte de Europa. Sin embargo, a lo largo de su historia la pesca ha sido el gran recurso de Castro, y no sólo la pesca de litoral, sino también se organizaban larguísimas expediciones hasta aguas muy lejanas. Destaca entre la actividad pesquera medieval, la caza de ballenas, de hecho, todavía en Castro hay un lugar llamado punta de la ballena, que era desde donde se avistaban estos grandes mamíferos que poblaban el Cantábrico. Castro Urdiales conoce una época de esplendor a partir de la segunda mitad del siglo XIX, cuando se desarrolla un crecimiento urbano notable, se gana mucho terreno al mar, se hacen los nuevos muelles y se crean los ensanches, sobre los que se construyen importantes edificios.

Castro Urdiales cuenta con un importante patrimonio arquitectónico, tanto civil como religioso. Del último destaca la Iglesia de Santa María, el edificio religioso más típicamente gótico de Cantabria, ya que sigue al pie de la letra todas las características constructivas de este estilo clásico. Se trata de un templo de grandes dimensiones, esbelto y de un gótico muy uniforme porque se levanta íntegramente en el siglo XIII y prácticamente no tiene añadidos. En su interior se conservan magníficas tallas del siglo XIII al siglo XVII y una gran colección de obras de orfebrería del último gótico. Entre las pinturas que alberga destaca un cuadro de Cristo crucificado en Zurbarán.
Dentro del patrimonio arquitectónico civil destaca la puebla vieja, que se ha mantenido en gran parte intacta. Como edificios de carácter defensivos destaca el antiguo castillo convertido en faro. Se encuentra situado junto a la iglesia de Santa María y frecuentemente ha sido considerado antigua fortaleza de los templarios, aunque no existe evidencia de que fuera tal. Su estructura tiene forma pentagonal, con fuertes cubos angulares.El castillo de Santa Ana sostiene la linterna que se iluminó por primera vez en 1853. La vivienda y la torre del Faro de Castro Urdiales se levantan sobre la terraza de la antigua fortaleza de Santa Ana, cuya capilla sirve de alojamiento a la sala de motores y taller. El recinto amurallado desde donde se defendía la plaza, tiene acceso por una única puerta que da a unas escaleras y a un pequeño trozo de terreno por la parte del mar.

Los muchos años en que lleva esta linterna funcionando como faro, han conformado una imagen tradicional del pueblo con la dársena del puerto, la iglesia gótica de Santa María y el faro sobre el castillo, que forma ya parte del acervo cultural de esta villa.
También destaca el edificio que alberga a su ayuntamiento, una casona de la Edad Moderna. Asimismo, cuenta con un gran conjunto de edificios modernistas de finales del XIX y principios del XX. Entre otros destacan las casas de Los Chelines, de Isidra del Cerro y de la Comandancia del arquitecto Achúcarro; y la Residencia de los Heros, el mercado de abastos, la Plaza de Toros o el Palacio de Ocharán de Eladio Laredo.
El municipio de Castro Urdiales es uno de los que más playas integra. Pequeñas playas como Oriñón, Arenillas o Berrónse ubican dentro del término municipal. Dentro del casco urbano están las playas de Ostende, El Matadero y Brazomar.
En el casco antiguo de Castro y dentro de sus calles típicas, abundan las tabernas, bares, mesones y restaurantes. En todos ellos se puede degustar la gastronomía típica de la zona.
Zona pesquera por excelencia, gran parte de sus platos tienen como protagonistas a los recios y sabrosos pescados y mariscos de Cantabria. La marmita o marmitako, guiso elaborado a base de patatas y bonito del cantábrico, es uno de los platos más típicos en todas las villas pesqueras de Cantabria y , por supuesto de Castro Urdiales. Los pescados de temporada como el besugo, el rape, la merluza, el mero, los bocartes y el bonito abundan en las mesas castreñas. Una de las fiestas de más tradición en Castro es San Andrés, patrón de los pescadores. Este día, el último de noviembre, en todas las casas se degustan los caracoles y el besugo. Conservas de bonito y anchoas, quesucos de la zona, y todo tipo de pinchos, raciones invitan al visitante a perderse por las calles de Castro entre los aromas de la rica y variada gastronomía del pueblo.

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