El lado más romántico de Lisboa

El lado más romántico de Lisboa

El lado más romántico de Lisboa

La ciudad se ha convertido en uno de los destinos más solicitados para viajar en pareja

Visitar Lisboa siempre es un placer pero si además lo hacemos enamorados se convierte en uno de esos planes que no podemos dejar pasar. La ciudad en sí desprende romanticismo. Lo notamos en sus calles, al oír su música –el fado-,  al apreciar su luz.  Lisboa reúne algunas de las mejores propuestas  para los enamorados.
Pasear de la mano es la mejor forma de descubrir una ciudad. Lisboa nos propone tres rutas: la primera, a orillas del río Tajo, al atardecer podemos dar un paseo que nos ayude a descubrir algunos de los monumentos más importantes de Lisboa: la Torre de Belén y el monumento a los Descubridores. El segundo itinerario es menos típico,  podemos adentrarnos en el cementerio de los Placeres, escenarios de pasionales historias de amor. Finalmente, los Miradores -Santa Lucía o Santa Catarina, entre otros- son lugares increíbles donde disfrutar de las vistas de la ciudad y de nuestro acompañante.
Las flores suelen acompañar a las parejas de enamorados y el Ayuntamiento de Lisboa inauguró el año pasado un lugar donde se unen: el Mercado de los Amores. Situado en el mercado de la Riveira, hay más de una decena de establecimientos que brindan a las parejas un amplio abanico de ramos rosas, imágenes de corazones de todas las formas y colores, perfumes y camisetas.
Una de las plazas con más solera de Lisboa es la de Terreiro do Paço, que tras la reciente reapertura de su ala este ha ampliado significativamente su oferta tanto comercial como cultural. Los muchos restaurantes que rodean esta zona brindan todo tipo de opciones para celebrar una cena romántica, tomar un helado o saborear los mejores vinos y licores portugueses. Es aquí donde no hace mucho abrió sus puertas el Lisboa Story Centre, el nuevo centro de interpretación histórica de la ciudad, que propone un paseo cargado de romanticismo por la historia Lisboeta. De forma lúdica e interactiva, la institución muestra al visitante el pasado y el presente de la ciudad, presentando relatos y escenarios dramáticos fieles a la época.
Si existe un museo que nos traslada a épocas pasadas ese es el Museo Nacional dos Coches de Lisboa que alberga una importante colección de carruajes que datan de los siglos XVII, XVIII y XIX. El museo se atribuye a la reina Amélia de Orleans y Bragança y fue inaugurado el 23 de mayo de 1905. Actualmente, es uno de los museos más visitados de Lisboa.
Fuera de la ciudad, a solo 30 km., merece la pena conocer Sintra, una villa repleta de edificios llenos de historia. Podemos visitar el  Palacio Nacional  y la romántica Quinta da Regaleira que, inmersa en una frondosa vegetación, es un espacio con alma propia. Apenas atravesamos la puerta de entrada, el impresionante palacio provoca al mismo tiempo sensaciones de curiosidad, asombro y hasta un cierto temor. Toda la Quinta, desde el palacio a los intrincados jardines, esconde simbologías que tienen que ver con la alquimia, la masonería y los caballeros templarios. El lugar es el sueño de un hombre singular, António Augusto Carvalho Monteiro, que con la ayuda del arquitecto italiano Luigi Manini, creó un espacio lleno de belleza y romanticismo.
En la ciudad de Sintra también encontramos el Palacio de Seteais convertido hoy en un lujoso hotel. Un majestuoso palacio neo-clásico construido por el arquitecto José da Costa e Silva a finales del siglo XVII.  A las afueras de Sintra, el recorrido nos lleva a dos colinas cercanas para descubrir dos monumentos totalmente diferentes, pero ambos de visita obligada: las ruinas del antiguo Castillo de los Moros y el fantástico Palacio da Pena, que por su belleza casi irreal parece salido de un cuento de hadas.
El Palacio da Pena, o «palacio de la peña», por su situación en lo alto de la colina, fue la realización del sueño de Fernando de Sajonia Coburgo-Gotha, príncipe alemán que contrajo enlace con la reina María II, convirtiéndose entonces en rey consorte de Portugal. Para el diseño, Fernando contrató al arquitecto alemán Wilhelm Ludwig von Eschwege, quien invirtió 47 años en llevar a cabo la totalidad de las obras. El matrimonio real se ocupó personalmente de los detalles decorativos, donde abunda el uso del estilo manuelino, los elementos medievales y árabes. Importantes puertas, azulejos por doquier, figuras mitológicas cargadas de simbología, galerías de arcos y la utilización del rosa y el amarillo dieron forma a un verdadero palacio de cuento de hadas que los reyes utilizaron como residencia de verano.
De regreso a Lisboa, podemos tomarnos una copa en uno de los sitios con más encanto de la ciudad: Pavilhão Chinês. Inaugurado hace unos 25 años el Pavilhão Chinês es un “café-bar” al estilo de los años 20 ubicado en una antigua mercería. Lo que caracteriza a este local del populoso Bairro Alto de Lisboa  es el hecho de que es un auténtico museo encubierto, con colecciones de piezas de arte y mobiliario de los siglos XVIII, XIX y XX. Todo un lujo en un lugar de lo más romántico en donde uno puede disfrutar del café y del té, de los cocktails y combinados, de los vinos del país e incluso de algunas opciones de comida rápida a cualquier hora del día.

Oficina de Turismo de Lisboa: http://www.visitlisboa.com

Itinerarios Culturales por Lisboa: 

 

 

Post relacionados: