La paradisíaca playa de Adraga, también en invierno

La paradisíaca playa de Adraga, también en invierno

Este bello rincón de la Costa de Estoril se encuentra entre dos colinas y su difícil acceso lo convierten en un enclave natural en estado casi salvaje 

La BBC describió la playa de Adraga como uno de los arenales más bellos de Europa. The Sunday Times también se ha fijado en este espectacular enclave natural que se conserva en un estado casi salvaje. Esto es posible por su difícil acceso, su preservación medioambiental y varios elementos del conjunto que le confieren un paisaje idílico en el corazón de la sierra de Sintra, en la Costa de Estoril  (www.estoril-portugal.com).

Frecuentado principalmente por pescadores y surfistas, la playa de Adraga es uno de los escenarios más bellos y espectaculares de la Costa de Estoril. Su acceso, sólo reservado a los más intrépidos, se puede realizar en vehículo privado, en un recorrido en ascenso por el. Sin embargo, hay quien prefiere disfrutar del paisaje y caminar por su entorno natural.
Para el senderista es una auténtica aventura ya que el itinerario es de gran dificultad y discurre entre riscos y formaciones rocosas. Después de trazar un camino zigzagueante, en medio de dos colinas se divisa la playa de Adraga, entre las poblaciones de Almoçageme y Colares.
Destaca el color dorado de su arenal y el profundo azul de sus aguas. La tranquilidad de este bello rincón de la Costa de Estoril contrasta con la fuerza del viento que azota en el mar Atlántico. Flanqueada por acantilados, esta playa cuenta con bandera azul y está equipada con varios servicios para los bañistas como zona de estacionamiento, aseos, puesto de socorro y duchas.
La Piedra de Alvidrar (Piedra del Juicio),  una enorme piedra en forma de losa que desemboca en el océano, se encuentra en la zona sur de esta coqueta playa y es una de sus atracciones. Sin embargo, a unos 50 metros de esta roca se encuentra el Fojo, un pozo natural muy profundo en el que se ha creado, por la erosión del agua, un laberinto de grutas, cavernas y enormes hendiduras que invitan a aventurarse en una expedición espeleológica.
Pasear por su orilla es recorrer un escenario casi idílico que se vuelve mágico cuando se pone el sol. Y qué mejor forma de acabar la jornada que acercarse hasta el Restaurante de Adraga, para degustar una lubina o un pulpo frescos, con una excelente relación calidad-precio.

Más información:
www.estoril-portugal.com

Post relacionados: