Tozeur, la puerta de la humanidad a la inmensidad del desierto del Sáhara

 Tozeur, la puerta de la humanidad a la inmensidad del desierto del Sáhara

Un oasis que se conforma ya como una ciudad tunecina cercana y amable con los numerosos turistas que vienen a relajarse lejos del bullicio de las metrópolis, aventureros que montan su base para recorrer el desierto en 4×4, jugadores de golf atraídos por el único campo profesional de todo el desierto del Sáhara o empresas que buscan un viaje de incentivos singular y distinto.

Tozeur es una ciudad que ha sabido combinar los resorts para los turistas de Europa y América con las antiguas tradiciones tunecinas, tanto religiosas como en la  arquitectura de los edificios y casas. Paredes de ladrillos en colores amarillos y marrones encierran elementos decorativos de la época colonial sin igual en todo el país. Núcleos singulares que han sido escenarios de películas como La Guerra de las Galaxias, El Paciente Inglés oIndiana Jones, o lugares exóticos en los que poder dormir en jaimas, tomar un té a la menta a la luz de un fuego en medio de la inmensidad del desierto o fumar narguile mientras te realizan un tatuaje de henna en tus manos, remedio autóctono contra los malos espíritus, son los reclamos principales de la ciudad de Tozeur.

 

 

Pero todavía quedan las zonas más cercanas al desierto, base para los equipos de deporte activo y las excursiones en quads, 4×4, esquí sobre las inmensas dunas, vuelos en globo, tirolina por encima del palmeral, o meharé a lomos de dromedarios. Desde Tozeur, en el que está localizado el aeropuerto internacional, que sirve como puerta de entrada al desierto, podrás visitar otras poblaciones como Douz, con su famoso Festival Internacional del Sáhara, donde podrás encontrar el calzado típico del desierto confeccionado a partir de los tres tipos de cuero: vacuno, dromedario y vaca. También podrás conocer la cultura de los beduinos, principal grupo humano del desierto.

Un lugar mágico, en el que podemos encontrar asentamientos, como Matmata, conocido por sus características casas excavadas en las montañas. También es la tierra de los grandes lagos salados, superficies arenosas de las que hace gala Túnez en todo su territorio, en especial el de Chott El Djerid, un lugar misterioso, cuyos cristales de sal crean ilusiones ópticas y dibujan matorrales donde no hay nada. Y por supuesto, Nefta, el oasis de palmerales donde se encuentra uno de los hoteles de diseño más prestigiosos del país. Nunca podrás decir que has visto el mejor atardecer o amanecer si no has estado en Nefta, si no has estado en Túnez.

www.turismodetunez.com

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