Un recorrido por la Costa de los poetas Chilenos

 Un recorrido por la Costa de los poetas Chilenos
Fuente de inspiración de célebres poetas, la región de Valparaíso, pero sobre todo su litoral emanan una magia que atrae a las almas e intelectos más sensibles. Hogar de Pablo Neruda, Nicanor Parra, Pacheco Altamirano, Vicente Huidrobo, Magallanes Moure y Adolfo Couve, grandes nombres inscritos en el  patrimonio artístico chileno, todos ellos no sólo cultivaron el amor en su arte inspirado en los bellos paisajes de la región, sino también el amor al buen vino y a la buena mesa de sus terrenos.

En especial, el puerto de San Antonio y la ciudad balneario de Cartagena. Las antiguas mansiones de estilos europeo y colonial -testimonios de la aristocracia que en otros momentos  acudía a este balneario para avistar el vasto océano y disfrutar de paseos por extensas y bellas playas-, sus restaurantes, bares y exquisita gastronomía marina, el revoloteo de gaviotas, pelícanos y focas. En esta atracción también han influido las actividades portuarias de un intenso comercio internacional, de los pescadores artesanales que con sus embarcaciones de colores embellecen la bahía, y el deambular de marinos que después de largas travesías buscan momentos de placer en la bohemia de la noche.

 El caso más emblemático es el de Pablo Neruda, nuestro Premio Nobel, quien además de tener una de sus casas en Valparaíso: La Sebastiana, vivió o visitó con frecuencia esta ciudad. Como un legado cultural, aún perduran aquellos lugares que frecuentaba Neruda, en los que se reunía con sus amigos y en los que se inspiró para escribir sus versos; lo que le gustaba comprar y en los negocios que lo hacía, incluso sus comidas y restaurantes favoritos:

Por ejemplo,  el Restaurante Menzel, inaugurado en 1933 en calle Las Heras, donde le servían uno de sus menús predilectos: el caldillo de congrio, acompañado de vino. La tienda de Antigüedades El Abuelo, en Independencia 2071, frente a la Iglesia de los Sagrados Corazones, se puede hallar uno de los sitios predilectos de Neruda y buena fuente de las colecciones, adornos y cuadros que le sirvieron para adornar sus tres casas: en Santiago, Isla Negra y Valparaíso, hoy convertidas en museos.

Desde ahí, para reencontrarse con otro de los rincones de Neruda, hay que trasladarse al costado de la salida del ascensor del cerro Los Lecheros, y conocer la casa que habitó en completo sigilo el poeta en 1948, en la calle Cervantes nº 14. No era su casa, La Sebastiana, pero le sirvió para vivir. Allí, dos grandes placas recuerdan su paso y el período en que escribió parte de su obra Canto General dedicado a Valparaíso.

Pablo Neruda fue pasajero anónimo del Ascensor Lecheros durante una secreta estadía en Valparaíso, a mediados de 1948. El poeta era bien conocido como Premio Nacional de Literatura, pero en aquel año la Corte Suprema le había quitado el fuero parlamentario y estaba siendo perseguido por ofensas al Presidente de la República, Gabriel González.

Casa La Sebastiana, ubicada en Ferrari 692, del cerro Bellavista. Visita obligada de turistas nacionales y extranjeros. Desde allí el poeta bajaba a departir con sus amigos. Sus restaurantes más frecuentados fueron el Shoenner-Bar (o Bar Alemán), que desapareció hace 22 años, cuando se construyó allí el edificio de la Intendencia. Fue en ese lugar donde Neruda constituyó el Club de la Bota, formado con un grupo de amigos poetas de Valparaíso.

 

Además de las referencias a Neruda, el  litoral de los poetas cuenta con importantes atractivos, tanto en su borde costero como en el sector rural. Si se recorre de norte a sur, primero están las playas frente al balneario de Algarrobo, muy aptas para familias con niños, que podrán disfrutar de deportes acuáticos. Próximas están las playas Mirasol, por el norte y El Canelo y El Canelillo, por el sur, además del Club de Yates y la Isla de los Pájaros.

Enseguida, El Quisco nos deleita con sus playas de arenas blancas y en las situadas en Punta de Tralca, a cuyo costado sur, como homenaje a Pablo Neruda, Cantalao expone piedras talladas por escultores de distintas nacionalidades. Más al sur se encuentra Isla Negra, donde se ubica la casa museo y tumba de Pablo Neruda que se visitan mediante tour guiado de 30 m., en castellano e inglés. Abierto todo el año, de martes a domingo.

Frente a El Quisco está el pueblo histórico de El Totoral, que resguarda las tradiciones rurales. Posee una iglesia colonial en la que se celebran «misas a la chilena», un museo y un centro artesanal. Aquí funciona la Granja Educativa La Esperanza, con más de 30 razas de animales, aves exóticas y ciervos.

Más al sur, la comuna de El Tabo espera con sus extensas playas y el balneario de las Cruces, donde es posible tomar fotografías panorámicas de las viviendas de Nicanor Parra y Pacheco Altamirano, ambas situadas muy próximas en el barrio Vaticano. La del primero en Lincoln Nº 132 y la del segundo por la misma calle, en igual altura, tomar la Escalera Pacheco Altamirano Nº 4.

Ya en Cartagena, la tumba del poeta Vicente Huidobro, que se puede visitar de lunes a viernes, de 8.30 a 17.30 con reserva y  su casa, que al ser de un particular sólo es posible tomar fotografías de su fachada. Lo mismo sucede con la residencia del escritor Magallanes Moure. La del escritor y pintor Adolfo Couve es una casa museo. Estas dos últimas, situadas en el casco histórico de la ciudad, declarado zona típica. Hacia el mar está la panorámica Caleta San Pedro y, hacia el interior, el pueblo colonial Lo Abarca.

Es posible conocer la vida y arte de Adolfo Couve en el Museo de Artes Decorativas «Villa Lucía», atendida por guías que difunden las obras del pintor y escritor, con reserva previa. En esta ciudad balneario son muy concurridas las playas Chica y Grande

Hacia la zona rural es posible visitar la Hacienda Bucalemu, casa típica colonial de campo que conserva parte importante de la historia de Chile y el Humedal El Yali, una reserva nacional donde es posible el avistamiento de cientos de especies de aves.

 

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