Charleroi, el renacimiento de una ciudad industrial

Charleroi, el renacimiento de una ciudad industrial

Pocas ciudades europeas han experimentado una transformación de la importancia de Charleroi, en Valonia. Un proyecto en evolución que se inició hace 10 años con un doble objetivo: contrarrestar el declive sufrido durante la gran crisis industrial y reconstruir la ciudad para revitalizarla.

 

Para ello, se ha elegido el camino de la creatividad acompañado de una masiva inversión en cultura y la reconstrucción de los espacios comunes para potenciar la interacción entre sus ciudadanos. No se trata, pues, de meros proyectos arquitectónicos aislados o de una simple rehabilitación de espacios en desuso, Charleroi es un conjunto urbano que quiere unificar a la ciudad con su gente y recuperar el orgullo de sus ciudadanos -el río Sambre, por ejemplo, durante mucho tiempo prisionero del hormigón y de un urbanismo supeditado a la industria, ha sido devuelto a los ciudadanos.

Aunque la zona ha sido poblada desde la prehistoria, la ciudad en sí fue fundada en 1666 por el gobernador de los Países Bajos al servicio de Carlos II de España, que entonces sólo tenía 5 años– a él debe su nombre: Charles-Roy (rey Carlos). De hecho, nació como fortaleza militar – trazada por el ingeniero belga Salomon Vans en forma hexagonal- en medio del conflicto entre Francia y España. Cuando los franceses tomaron la ciudad, Luís XIV encargó la finalización de la fortificación al mariscal Vauban. Todavía se encuentran casas que datan del siglo XVIII, en particular, la casa de Bailli, de estilo Luís XVI (el edificio alberga el Espacio Valonia, una oficina de información sobre la región valona que acoge numerosas exposiciones).

Tras pasar por manos españolas, francesas y holandesas, finalmente, acabó en Bélgica.

En 1830 la revolución belga trajo un nuevo período de prosperidad con la industria – basada en el cristal, la metalurgia y el carbón. De aquí surgió el nombre con el que la zona sería conocida posteriormente, Pays Noir (el país negro). Tras la revolución industrial la población se multiplicó, atrayendo a trabajadores de toda Europa. A pesar del declive de la industria pesada tras la Segunda Guerra Mundial, en 2013 era la ciudad más grande de Valonia y la cuarta de Bélgica, con el segundo aeropuerto más importante del país tras Bruselas. Éste año 2016, la ciudad celebra su 350 aniversario en medio de una profunda transformación.

Art Decó, Art Nouveau y otros edificios emblemáticos

Charleroi goza de un triple reconocimiento de su patrimonio por parte de la UNESCO: El primer galardonado es el Beffroi, el campanario del Ayuntamiento. Es el campanario más antiguo de Bélgica, construido con piedras azules, blancas y ladrillo, de 70 metros de altura y coronado con un carrillón de 47 campanas que cada cuarto de hora tocan las canciones del poeta local Jacques Bertrand.

El segundo, Le bois de Cazier, en Marcinelle, comparte el título con otros tres lugares mineros principales de Valonia. Propone una ruta completa consagrada al carbón, al acero y al vidrio, que incluye l’Espace 8 août 1956, dedicado a la tragedia en la cual perdieron la vida 262 hombres de 12 nacionalidades. Películas, fotografías, documentos y testimonios muestran el acontecimiento de este terrible día y los que siguieron. También se mencionan allí la batalla del carbón y la inmigración italiana.

En los baños-ducha y la sala de suspensiones, el Museo de la Industria cuenta la historia de la Revolución industrial en Valonia. Máquinas a vapor, laminadoras, tranvías, máquinas herramientas, prensas de imprenta, dínamos y motores eléctricos describen esta epopeya humana y técnica.

Talleres, animados por artesanos, acogen en un ambiente auténtico las demostraciones de fragua, fundición y soplado de vidrio al soplete. En el centro geográfico de la cadena de los escoriales valones, el terreno boscoso de 25 Ha. ha sido convertido en un parque seminatural con paseos que permiten descubrir un panorama excepcional sobre la comarca. Aquí también se encuentra el museo del vidrio, uno de los más inusuales de Bélgica, que propone un apasionante viaje a través de la historia del vidrio, un panorama completo del universo del vidrio en luz y colores, con demostraciones en vivo.

 

Por último, la Procesión de la Madeleine, una curiosa reminiscencia del paso de Napoleón por la región, y la más destacable de las marchas del Entre-Sambre-et-Meuse, reconocidas como patrimonio inmaterial de la UNESCO. Más de 2000 soldados vestidos con uniformes del primer y segundo imperio acompañan una procesión religiosa al sonido de tambores – La Ruta de Napoleón en Valonia, reconocida como itinerario cultural europeo por el Consejo de Europa, pasa por Charleroi.

En cuanto al Art Nouveau, siguiendo sus calles la ciudad nos muestra residencias fascinantes como la Maison dorée (Casa Dorada), la Maison des Médecins o la Maison Lafleur. Destaca la calle Léon Bernus por sus edificios de esta época, con una alineación de 35 casas de principios del siglo XX clasificada como conjunto arquitectónico.

Tanto el Art Decó como el Modernismo dejaron su huella en la fisionomía de la ciudad. Entre 1920 y 1940, tres grandes nombres de arquitectos señalan el paisaje urbano de este tiempo: Marcel Leborgne, Marcel Depelsenaire y José André, autor del suntuoso ayuntamiento, edificio de gran aspecto monumental, que combina bellamente el clasicismo con el Art déco. Los detalles Art déco contrastan con la ornamentación más académica de la fachada donde se encuentran bajorrelieves alegóricos. En los pasillos, escaleras y salas abundan los mármoles, cobres, revestimientos de madera, esculturas y tapicerías. La escalera principal, la pureza de las líneas, las elegantes columnas, la decoración sobria y el alumbrado detallado hacen que sea una obra maestra de arquitectura.

 

Objeto de una restauración espectacular en 1957, la Basílica de Saint Christophe destaca por su gran mosaico de 200m2 realizado por especialistas venecianos que representa el Apocalipsis de San Juan y compuesto por millones de cristales de colores y pan de oro. 

La Maison de type forteresse es una de las casas más antiguas de la ciudad, construida en 1738, durante la época de las fortalezas. Aquí murió el general Letort, oficial de Napoleón, dos días antes de la batalla de Waterloo.

Situado en un agradable jardín inglés, el castillo de Monceau es una residencia señorial de los siglos XVII y XVIII que presenta un plano en U. Devastado y reconstruido en numerosas ocasiones, y transformado al compás de los siglos, ofrece hoy una cara donde el neogótico se funde con el aspecto clásico del conjunto.

La Chapelle de Saint Fiacre fue originalmente la capilla de un hospital militar construido en 1670 a la orilla derecha del Sambre, Saint Fiacre queda hoy escondida en una isla de edificios modernos. Estuvo a punto de ser demolida en 1789 pero finalmente, la ciudad autorizó su reconstrucción en 1818, manteniendo la decoración interior.

El castillo de Cartier, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII, se construyó en la ribera del río Sambre, en el centro de Marchienne-au-Pont. En la actualidad, alberga la biblioteca Marguerite Yourcenar.

Siguen existiendo aún algunos ejemplos de castillos industriales representativos de este tiempo. El castillo Mondron, en Jumet, es un ejemplo perfecto de este tipo de residencias patronales. No sólo es testigo de la prosperidad derivada de la actividad vidriera, sino también de las luchas laborales de la época.

Le Pays Noir

A finales del siglo XIX, Charleroi era una de las ciudades más ricas del mundo. Hasta la Primera Guerra Mundial era el pulmón económico nacional, al mismo nivel que Londres, al que acudían empresarios del mundo entero para construir imperios industriales. A la comarca se la conocía como el País Negro por su actividad industrial – miles de mineros, metalúrgicos y vidrieros poblaron y enriquecieron la ciudad, la región y el país.

El pasado de Charleroi se revela sobre todo en sus inmensos eriales industriales entremezclados con el tejido urbano. La ciudad goza de una herencia industrial única en su clase. Esto no existe ya en Bélgica, ni tampoco en Inglaterra. Le Bucle Noir, el GR 412, un bucle de 20km, es posiblemente uno de los senderos más originales para ir a pasear por el contraste de sus paisajes, un recorrido entre natural e industrial, con tramos que podrían servir perfectamente de escenario de una película distópica, post-apocalíptica o retrofuturista (sirvió de decorado para la película Largo Winch II, por ejemplo).

Cada sección nos invita a descubrir su propia transformación: allá donde la naturaleza se abre paso de nuevo entre la ceniza y el asfalto; donde el sendero junto al antiguo canal se convierte en una vía verde; donde las antiguas vías de ferrocarril ocultan paisajes inusuales o donde inmensas fundiciones, altos hornos y los vestigios de las plataformas mineras han quedado congelados en el tiempo, estancados en este limbo postindustrial cual fantasmas del pasado. Un sueño para los amantes de la exploración urbana. En el tramo que pasa por Marchienne-au-Pont se ha desarrollado el proyecto Urban Dream para  aportar color y alegría al paisaje. Aquí, durante 3 ediciones, más de un centenar de grafiteros y pintores belgas e internacionales han ido decorando varias paredes situadas en la carretera de Mons, a lo largo del río Sambre y del canal Charleroi-Bruselas. Gracias a esta iniciativa, Charleroi se ha integrado al club de las ciudades europeas abiertas a los artistas callejeros.

 

Otra muestra de arte callejero es la Bienal de arte urbano Asphalte, iniciada en 2014, que reúne a estrellas internacionales del arte callejero. Iniciada por el BPS22, el proyecto incluye once frescos monumentales, realizados en el centro urbano, así como decenas de otras intervenciones más pequeñas. Se reparten por la ciudad, que ambiciona convertirse en la capital del arte urbano y un verdadero museo a cielo abierto.

Rockerill, el espacio donde las antiguas fraguas de Providence se han reconvertido en un centro de cultura alternativa, música electrónica, artes digitales, cine y teatro experimental, entre otros. Cada fin de semana, su fachada anaranjada adornada de vinilo negro atrae a los juerguistas de la región a los famosos aperitivos industriales.

Visita imprescindible es el Museo de la Fotografía, centro de arte contemporáneo de la Federación Valonia-Bruselas instalado en el antiguo convento carmelitano neogótico de Mont-sur-Marchienne, que presenta sus colecciones permanentes y exposiciones temporales. Es el museo más extenso de Europa consagrado a la fotografía -2200m2. Abarca toda la historia de la fotografía hasta las más recientes iniciativas contemporáneas.

En la parte trasera del museo, oculto detrás de altas paredes adornadas con reproducciones de obras famosas, el antiguo parque de los carmelitas, con una superficie de 85 áreas, invita al paseo. Incluye dos hayas y un platanero que se encuentran en la lista de los árboles notables de Valonia así como un fresno llorón.

El B.P.S. 22 es el museo de las artes plásticas de la Provincia de Henao, instalado en la sala industrial del vidrio creada para la exposición industrial y comercial de 1911.

El lugar, abierto de nuevo desde 2015, ha mantenido toda su singularidad y su belleza industrial. Un gran vestíbulo de una altura de más 12 m del que cuelga una vidriera industrial se presta a instalaciones monumentales. La segunda sala se transformó en una inmensa white box (caja blanca).

Acoge una rica colección de arte local dejando también un lugar importante a los artistas internacionales que tratan de los fenómenos culturales de nuestro tiempo. El museo acoge también otros acontecimientos, reuniendo distintas disciplinas artísticas: música, teatro, danza, tecno, cultura…

Ciudad natal de dibujantes como Jijé, Franquin, Peyo o Morris, en Marcinelle nació la revista Spirou en 1938 – que lanzaría a personajes tan populares como Lucky Luke o los Pitufos, cosa que la convierte en la auténtica capital del cómic belga. Aquí los personajes de historietas acogen a los transeúntes. Marsupilami saluda a los visitantes que llegan por la autopista. Fantasio fotografía a Spirou y a su ardilla Spip. Boule y Bill posan cerca del estadio du Pays de Charleroi. ¡Están por todas partes! Incluso en las estaciones de metro. La estación Parc, el borde del parque Reine Astrid, se abre sobre el lejano oeste de Morris. Lucky Luke cabalgando con Jolly Jumper acoge a los pasajeros del metro. ¡Es la única estatua ecuestre de Charleroi! En la estación subterránea, las farolas tienen forma de cactus y las paredes llevan tableros dedicados al universo de Lucky Luke.

 

La estación Janson se dedica a los personajes de la legendaria editorial Dupuis: Spirou y Fantasio, los pitufos, Natacha… Todos nacidos en la escuela de Marcinelle. Hoy en día la editorial ha ampliado sus actividades gracias a las nuevas tecnologías con el estudio de animación y grafismo DreamWall, reconocido mundialmente por sus producciones, como Astérix, la residencia de los dioses. Keywall es un estudio de 400 m² que permite el registro de emisiones que recurren a los decorados virtuales.

La Oficina de Turismo organiza visitas a Dreamwall y Keywall.

CÓMO LLEGAR

[divider]CÓMO LLEGAR[/divider]

Por carretera: Desde Bruselas, tomando la E19 dirección Charleroi.

En tren: Estación de Charleroi-Sur.

En avión: El aeropuerto de Bruselas Charleroi Sur ofrece más de 150 destinos. Un autobús lanzadera conecta el aeropuerto con el centro urbano cada 30 minutos.

[divider]CÓMO DESPLAZARSE[/divider]

Línea circular de Charleroi, en metro o autobús. El billete sencillo cuesta 2,10€; también se pueden comprar abonos de 1 o 3 días.

El City-bus es un pequeño autobús que recorre las arterias comerciales de la ciudad, precio: 1€.

[divider]DÓNDE COMER[/divider]

Café del Museo de la Fotografía. Avenue Paul Pastur 11, 6032 Charleroi (Mont-sur-Marchienne). Tel: +32 (0)71 43 58 10

Grand Café. Boulevard Tirou 96. Tel: +32 (0)71334434

Brasserie de la Digue. Place de la Digue 43, 6000 Charleroi, Bélgica. Tel: +32 71 31 77 27

[divider]DÓNDE DORMIR[/divider]

Hotel Leonardo de Charleroi 96, Boulevard Tirou, 6000 Charleroi, Tel: +32 (0)71 319 811

[divider]Más información sobre los vinos de Banyuls y Colliure[/divider]

 

www.belgica-turismo.es

www.rockerill.com

www.museephoto.be

 

 

 

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