Crucero Fluvial por Flandes y Holanda

Crucero Fluvial

Crucero Fluvial por Flandes y Holanda

Los cruceros fluviales son una magnífica oportunidad para conocer otros países. La comodidad que ofrecen estos buques es del todo recomendable para todo tipo de público.

  Es como estar en un hotel de cinco estrellas flotante. ¿Te imaginas irte a dormir en Bruselas y despertar en Amberes? Pues eso es lo que te ofrecen los cruceros fluviales de la empresa española Politours. En esta ruta que te proponemos navegaremos por los ríos Maas y Escalda, atravesando canales, espectaculares esclusas para disfrutar de lo mejor de la región Flamenca de Bélgica hasta llegar a Amsterdam, la capital de Holanda. Un total de cinco escalas en las que podremos visitar Bruselas, Amberes, Gante y Brujas en Flandes y en Holanda Rotterdam y Ámsterdam. Lo mejor de este crucero fluvial es que las excursiones están incluidas, todos a bordo hablan castellano y no están masificados, ya que el barco tiene  una capacidad máxima de 125 pasajeros y 26 tripulantes. La comida es excelente y el equipo de animación lo mejor. ¿Qué más necesitas saber para probar uno de estos cruceros?  

La vida en un crucero fluvial no tiene nada que ver con la que se tiene en un crucero clásico. Aquí no existe el estrés, se vive una semana de pura tranquilidad y descanso. Si aparentemente el barco puede parecer pequeño (y físicamente lo es), no te encuentras nada agobiado dentro. La distribución es perfecta, los metros cuadrados por pasajero incluso son mayores que en algunos grandes cruceros. Así pues, no te faltará espacio para moverte ni para encontrar ese rincón favorito que te permitirá sentarte y observar a través de los ventanales el paso del paisaje. Una de las grandes ventajas de los cruceros fluviales es que todo el mundo es una gran familia, pasajeros y personal de abordo, se funden en un único grupo, por lo que es imposible no hacer ningún tipo de amistad e incluso crear vínculos duraderos fuera ya del barco. Las noches son el momento ideal para compartir las experiencias del día con el resto de pasajeros; risas y comentarios amenos hacen que pase la noche incluso demasiado deprisa. Hay que acostarse pronto si quieres realizar la excursión del día siguiente.  

[divider]Primera escala: Bruselas[/divider]

Asormarse a la Grand Place es uno de los placeres que todo visitante de la ciudad de Bruselas no debería perderse. Es el punto de partida de cualquier visita a la ciudad. La panorámica es deliciosa, y destaca por los edificios gremiales y el Ayuntamiento. Dando un ligero paseo desde aquí llegarás a la famosa estatuilla del Manneken Pis, donde podrás hacerte la típica foto con el niño que hace pis. Si te gustan los mejillones, lo mejor es degustarlos en alguno de los restaurantes de la Rue des Bouchers, donde la oferta y las terrazas no faltan. Para después, lo mejor es hacer la digestión admirando las Galerías de St Hubert, las primeras galerías comerciales cubiertas de Europa, o en el interior de la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, famosa por sus vidrieras. Desde luego no puedes irte de Bruselas sin probar las patatas fritas. Dicen que las inventaron ellos. A ciencia cierta, lo que sí puede asegurarse es que están deliciosas acompañadas de la salsa que más te guste. Recomendamos la mayonesa y el ketchup con curry. Divinas.

  Si lo que te gusta es caminarte la ciudad te recomendamos la Zona Alta pasando por el Sablon, un barrio conocido por sus mercados y tiendas de antigüedades, sus chocolaterías y sus callejuelas con encanto. Para los amantes del arte aguardan, en el Mont des Arts, los Museos de Arte Antiguo y Moderno, la Biblioteca y el Palacio Real. Bruselas destaca por sus edificios de estilo gótico, pero sobretodo sus edificios de principios del siglo XIX estilo Art Nouveau y Art Deco. El arquitecto belga Victor Horta fue uno de los pioneros del estilo modernista. Por supuesto el Atomiun es uno de los puntos fuertes de Bruselas. También es muy recomendable visitar el Museo del Cómic (Centre Belge de la Bande Dessinée), que posee una especial atención al artista belga creador de Tintín, Georges Remi, conocido como Hergé. Aquí los niños se lo pasan en grande. Y para los que son un poco más mayores, les aconsejamos una visita al “Delirium Tremens”, un bar céntrico, situado a 2 minutos de la Grand Place y justo en el mismo callejón sin salida que la Jeanneken Pis (la niña meona que también existe). La mayoría de sus clientes son extranjeros, y te puedes hacer entender en castellano. Delirium Bar, además, tiene una extensa carta de cervezas, unas 2000 aproximadamente, y también posee una «copa» de cerveza en forma de bota la cual puedes pedir dejando un depósito de 20€. Por último, como dato curioso a añadir, comentaros que Delirium Tremens es una marca de cerveza, que según dicen, está entre las mejores del mundo. ¿Te atreves a probarla?

 

[divider]Una joya: Amberes[/divider]

Según cuenta una antigua leyenda popular, un gigante llamado Druoon Antigoon exigía a todo navegante un elevado tributo para poder navegar por el río, los que no pagaban eran castigados cortándoles una mano que era echada al río. Un buen día el soldado romano Silvius Brabo, cansado ya de tanta tiranía, mató al gigante acabando con tal tributo. Le cortó una mano (Hant) y la tiró (werpen) al río Escalda. De ahí el nombre de la ciudad, Hantwerpen, con el tiempo desaparecería la “h” quedando su nombre actual, Antwerpen, en flamenco.

Amberes es una de las joyas de Flandes. La ciudad es abierta y cosmopolita. En una visita por Amberes no puede faltar su famosa catedral gótica, un paseo por el Centro Mundial del Diamante, o la impresionante Estación Central. Fue cuna del histórico pintor Rubens, y también de personajes actuales como los diseñadores llamados los «Seis de Amberes». Aquí es donde existe una de las mayores comunidades judías de Europa, y fueron ellos quienes iniciaron el negocio del diamante. Hoy en día el 85% de los diamantes que se venden por todo el mundo ha pasado antes por Amberes. Es por esta razón que es muy importante la visita del Museo del Diamante. En ella podrás ver a los artesanos como tallan las piedras y, por un precio módico podrás comprarte alguna.

  No cabe duda de que se debe dar un paseo por la Grote Mark (Plaza Mayor), en la que se hallan los edificios más bonitos de la ciudad,  para darse cuenta de la maravilla con la que nos encontramos. Sus edificios gremiales de los siglos XVI yXVII son la auténtica joya de Amberes. Sobre todo el ayuntamiento del siglo XV con claros signos renacentistas flamencos.  Otro de los puntos obligatorios para el visitante es la Casa Museo de Rubens. Durante treinta años fue el estudio y morada del artista, el más importante de los pintores flamencos. El museo alberga una docena de obras del maestro. Amberes sorprende por la gran cantidad de tiendas de moda. Los culpables de esta tendencia son los «Seis de Amberes» (Dirk Bikkembergs, Ann Demeulemeester, Walter Van Beirendonck, Dries Van Noten, Dirk Van Saene y Marina Yee), seis diseñadores de fama internacional. ModeNatie, el centro de la moda de Amberes, alberga la asociación sin ánimo de lucro FFI (Flanders Fashion Institute), el Museo de la Moda (MoMu) y el departamento de moda de la Real Academia de Bellas Artes de la ciudad. Vale la pena visitar este centro para conocer más de cerca este aspecto de la ciudad. El ambiente de modernidad y jovialidad que se respira en  la ciudad es un factor diferenciador notable frente a otras ciudades de Flandes. Un ejemplo de la modernidad son las chocolaterías, de un estilo totalmente distinto a las que puedas encontrar en Bruselas donde es todo más clásico. Aquí  sus maestros chocolateros buscas la innovación en los sabores y la originalidad en la presentación de sus chocolates. Todo un arte.  

 

 Una ciudad de Cuento: Brujas

Se necesita poco para describir a la ciudad belga de Brujas, su nombre ya evoca lo que nos vamos a poder encontrar recorriendo sus calles. La magia y los cuentos de hadas parecen cobrar vida en este lugar de ensueño. Nos econtramos ante una ciudad con uno de los centros históricos más bonitos de toda Europa y quizás del mundo. Rodeado por canales por los que pasear en pequeñas embarcaciones, destaca por su singular arquitectura. Por este motivo su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, y es el mayor atractivo de la ciudad. Aunque en gran parte reconstruido, dicho centro urbano es uno de los más grandes atractivos europeos, ya que mantiene intactas las estructuras arquitectónicas medievales. Conocida también como la Venecia del norte, honor que reciben otras ciudades, destaca por la gran cantidad de canales que atraviesan la ciudad, y a la belleza de los mismos. La verdad es que dan ganas de perderse por su callejuelas y descubrir rincones maravillosos para fotografiar. El centro neurálgico de Brujas se encuentra en el Grote Markt o Plaza Mayor, acompañada por espléndidas fachadas como las del Palacio Provincial, el salón de los tejidos y el imponente monumento conocido como Atalaya. La Basílica de la Santa Sangre, del siglo XII, guarda la reliquia de la Santa Sangre de Jesucristo, una visita muy especial para los más devotos y para los aficionados a lo paranormal. La Catedral de San Salvador, por su parte, es la iglesia parroquial más antigua de Brujas, además es preciosa. No dejes de visitar el Centro y Escuela de Encaje, donde se puede aprender a hacer encaje de bolillos y visitar su museo. Pero si de verdad quieres visitar uno de los museos más curiosos del mundo, debes visitar el Friet Museum o el museo de la patata frita. En él se muestra la historia de este tubérculo delicioso y de cómo se convierte en frita. El museo está instalado en un impresionante edificio del S. XIV, y alberga más de 400 objetos antiguos utilizados en la manipulación de las patatas. Tras la visita se pueden degustar las «frietjes» en la bodega medieval. (www.frietmuseum.be)  

 

La elegancia hecha ciudad: Gante

Gante es al mismo tiempo una ciudad histórica y contemporánea. La vida moderna de cada día, del habitante activo, tiene lugar en un espléndido marco histórico, en el que destacan tres torres, los símbolos más representativos de la ciudad. Corresponden al campanario de la Catedral de San Bavón (no perdáis de vista el púlpito barroco del siglo XVIII y sus pinturas, donde destaca «La Adoración del Cordero Místico» de Van Eyck), a la Atalaya o Belfort, precioso campanario de 91 metros construido en el siglo XIV, y a la torre de la iglesia de San Nicolás. Desde el puente de San Miguel obtendrás la mejor vista para tus fotos más artísticas. El agua es el otro símbolo de la ciudad. Gante es punto de encuentro de dos ríos que la bañan: el Lys y el Escalda. Dos de los rincones más bonitos de la ciudad, y de todo Flandes, son el Graslei (muelle de las herboristas) y el Korenlei (muelle de los graneros). Sus edificios gremiales -construidos entre los siglos XII y XVII- reflejados en el agua quedarán para siempre grabados en tu memoria, así como la de los jóvenes sentados en las orillas. No hay que olvidar que Gante es ciudad universitaria y que los estudiantes acuden en masa a esta zona de la ciudad para olvidar las duras jornadas de estudio diarias. El Castillo de Gante, antigua residencia de los condes de Flandes, fue utilizado hasta el siglo XIV como fortaleza defensiva y hasta el XVII como prisión, actualmente el castillo es una visita imprescindible de Gante. Por supuesto, no puedes dejar Gante sin pasear por su Korenmarkt, una plaza que es el lugar con más vida de la ciudad desde los tiempos antaños de la Edad Media. Tan sólo una mirada y sabrás por qué. En definitiva, una ciudad con encanto que vive con pasión el turismo, que cuida al máximo al visitante, que abandonará Gante con un buen sabor de boca y con ganas de volver.  

 

 

Última parada: Holanda

Sin duda alguna, las escalas que este crucero tiene por Holanda, son dos excelentes propuestas para la gente más joven. Rotterdam y Ámsterdam son dos ciudades cada una con su encanto. Rotterdam destaca sobretodo por su espectacular arquitectura, con formas imposibles. Ámsterdam, la ciudad de los canales, brilla por su actividad, llena de vida y de diferentes culturas, su tolerancia – es una ciudad unida por el agua donde la libertad es la principal protagonista. Para el visitante que pone el pie en ella por primera vez, Ámsterdam ofrece mil posibilidades para todos los gustos y edades. Desde darse una vuelta por los canales en un barco turístico, teniendo una perspectiva diferente de la ciudad, hasta el mítico barrio rojo, donde sus escaparates muestran toda la lujuria y pasión humana. Sin olvidarse de los famosos “Coffee shops” donde los más atrevidos y liberales puede adquirir el cannabis para fumar dentro del propio local. Cultura no le falta, así que no puedes dejar de visitar el  Museo de Van Gogh, la casa de Ana Frank, el Monumento a los Homosexuales, el Museo Madame Tussauds, el Nemo, el monumental Palacio Real y la Nieuwe Kerk donde se erige el Monumento Nacional, un solemne memorial que recuerda a todas las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Para los que ya hayan estado en la capital holandesa y prefieran descubrir otras ciudades, el crucero también pone a disposición de las personas que quieran la oportunidad de llegar hasta uno de los puntos más interesantes del país, el Afsluitdijk  o el Gran Dique que se encuentra situado en Oosterschelde, al norte del país, y algunos dicen de este dique de 32 kilómetros de largo que es la octava maravilla del mundo. La verdad es que impresiona bastante verlo. Sobretodo, si lo visitas con lluvia y viento hasta da miedo. De vuelta a la capital holandesa, da tiempo de hacer alguna paradas interesantes como La Haya, conocida como la Capital Real de los Países Bajos, o el pueblecito de pescadores reconvertido para el turismo, Volendam. Repleto de tiendas y escenas pintorescas, lo combierten en una visita obligada. Otro lugar donde esta excursión te permite llegar es a Zaanse Schans, uno de los mejores lugares para ver los típicos molinos de viento, todavía hoy en funcionamiento. Aquí se hallan 19 obras maestras que datan de 1740. Muchos de ellos pueden visitarse, están perfectamente restaurados y algunos son museos como el museo de la panadería o el de los relojes. La experiencia de ver uno por dentro es algo que seguro impactará al visitante. Una oportunidad que no debe desaprovecharse. Por supuesto, uno no puede irse de Holanda sin haber comprado algo de queso. Y qué mejor lugar para hacer unas compras que una fábrica de queso. La de Henri Willig  está perfectamente acondicionada para ello. Una explicación, una degustación de todas las variedades de las que disponen y un tiempito para realizar nuestras compras. El queso de nueces, el de pimienta, o el de hierbas hará las delicias de los paladares más exigentes. Un gran punto final para una escapada perfecta par descubrir el norte de Holanda.  

MÁS INFORMACIÓ Y RESERVAS: POLITOURS – www.politours.com OFICINA DE TURISMO DE BÉLGICA: FLANDES Y BRUSELAS: Para pedir información turística, llama de lunes a viernes de 9h a 13h30 al teléfono 93 508 59 90 www.flandes.net    

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