El Canigó y la esencia de los Pirineos Orientales

Vistas del macizo del Canigó desde Belesta

El Canigó y la esencia de los Pirineos Orientales

El Canigó, vigilante marítimo de la sierra pirenaica y primer baluarte de altitud desde el Mediterráneo, es el anfitrión que da la bienvenida a todo aquel que cruza las fronteras catalanas para viajar al sur de Francia. Su arraigada historia y la cultura catalana, siempre visible desde la Edad Media hasta la actualidad, la han elevado al rango de montaña sagrada del País Catalán. Los parajes de gran valor paisajístico, la naturaleza, el numeroso patrimonio histórico y cultural, así como sus gentes, son la verdadera esencia que caracteriza a los Pirineos Orientales y las tierras en contacto con el macizo del Canigó.

 

Considerada como Gran Paisaje de Francia, el Pico del Canigó, ubicado en la comarca de los Pirineos Orientales del Languedoc-Rosellón francés, es la cima que clausura la sierra de los Pirineos por el oriente. Desde sus 2.784 metros de altitud, es uno de los “faros del Mediterráneo”. Símbolo mayor de la cultura catalana y visible desde la Cataluña Norte, la llanura del Languedoc francés y el Empordà, el Canigó es, ante todo, un lugar de peregrinaje.

La cordillera donde habita el macizo del Canigó posee una importante flora y fauna que alimentada por un clima alpino y mediterráneo, es un paraje idoneo para la práctica de todo tipo de actividades y deportes al aire libre como la escalada, la espeleología, el cicloturismo y  el senderismo. Presenta una masificada y basta orografía que se extiende por toda la comarca y una erosionada silueta dibujada a partir de los diversos ríos que fluyen sobre sus empinados faldones

Para los más atrevidos y amantes de los deportes de alta montaña existen un gran número de largas rutas esculpidas sobre las laderas que rodean la cima del Canigó. Con diversos desniveles y unas vistas privilegiadas, están diseñadas para poder ser recorridas en tramos, a pie o en bicicleta, por lo que existen 5 refugios de montaña distribuidos a lo largo de ellas, donde se ofrece el mejor descanso y alimentación para aquellos que necesiten reponer fuerzas durante la noche y seguir su etapa el día siguiente.

Situado a 1.470 m de altitud en el Alto Vallespir, con unas vistas impresionantes de los Pirineos españoles y utilizado antiguamente como hogar de los trabajadores de las antiguas minas de hierro, el Refugio de Batère ofrece el descanso a aquellos peregrinos y amantes de la naturaleza que se atreven a ascender los senderos del bosque para descubrir el macizo del Canigó. Acogedor y familiar, desde el 1 de mayo hasta el 15 de octubre, el refugio ofrece las comodidades de un hotel con una gastronomía casera de alta montaña, donde sus jóvenes propietarios prestan la mejor hospitalidad: habitaciones con literas, duchas para el aseo personal, zonas comunes con internet, incluso la oportunidad de tomarse un baño de agua caliente en el jardín.

Así mismo, durante todo el año ofrece una excelente atención y servicio para los amantes de la naturaleza y el aire libre, también realiza interesantes eventos, como barbacoas, almuerzos, seminarios y eventos culturales enfocados siempre a la naturaleza del entorno. También poseen un servicio de alquiler de bicicletas eléctricas de montaña para aquellos que deseen realizar una ruta ciclista durante un día y disfrutar de las vistas y la naturaleza sin esfuerzo alguno.

LOS PUEBLOS DEL CANIGÓ

A los pies del Canigó se extiende una serie de pueblos que vivieron el inicio de la reconquista catalana en la Edad Media, llegando a ser la cuna de la Cataluña de aquel entonces. Su paso dejó numerosos vestigios de su cultura, lengua y costumbres intactas hasta hoy en día. Recorriendo sus calles, entre la tranquilidad y el ambiente natural de montaña, todavía se puede respirar el ambiente francés con un toque catalán. Visitar las huellas de su amplio patrimonio histórico y cultural, además de la amplia agenda de eventos, mercados artesanales, pasacalles y fiestas locales, puede llegar a ser la mejor alternativa si deseamos descubrir la esencia de esta magnífica comarca.

El pequeño pueblo de Arles-sur-Tech, refleja perfectamente todo lo anterior. Visitar el monasterio de Santa Maria de Arles, la antigua parroquia aún conservada de San Esteban y el edificio del ayuntamiento, también conocido como “Les Indis”, son algunas de las propuestas que ofrece esta pequeña y pintoresca villa a su turismo.

Existe también la posibilidad de visitar Le Moulin des Arts en la misma localidad, una antigua fábrica textil de Arles cuyas naves han sido trasformadas para albergar 18 locales artesanales. Es aquí donde cada uno de los artistas realiza diferentes artículos textiles, cerámicos de fundición u orfebrería, para su posterior exposición y venta al público en el mismo taller, todo ello en el interior de un recinto muy creativo a la vez que bohemio.

Amélie-les-Bains-Palalda, en el corazón del Vallespir, ofrece todo lo que busca un verdadero amante de las edificaciones históricas ya que, adentrarse a conocer los rincones de esta pequeña villa, significa impregnarse de la esencia medieval. Recorrer la ciudad a través de una visita guiada alrededor su casco antiguo es la mejor opción si se desea descubrir uno de los pueblos más bellos de los Pirineos Orientales. En Amélie-les-Bains -contiguo al municipio de Palalda– existe una amplia agenda de eventos y festividades a lo largo de todo el año, como lo es por ejemplo la característica fiesta de San Eloi o más conocida como la fiesta de los burros catalanes, celebrada el mes de junio, donde las banderas catalanas engalanan los balcones de las casas de la ciudad y los habitantes visten las mejores prendas tradicionales, para lucirlas en un pasacalle en compañía de los burros típicos de su país.

Muy próximo a Perpignan y emergido sobre una colina y entre viñedos, la pequeña villa de Belesta alberga una de las mejores terrazas de la comarca para contemplar el macizo del Canigó. Con 238 habitantes, 3 restaurantes y 4 bodegas, ofrece a sus turistas numerosas actividades, desde una visita guiada a lo largo de su casco histórico y su castillo, el Museo prehistórico o una deliciosa cata de vinos en el Hotel – Cave Riberach, para los amantes de los buenos vinos y la gastronomía.

Subir al macizo del Canigó es toda una odisea. El acceso con vehículo desde sus cotas bajas es largo y requiere una experiencia mínima en conducción, ya que las estrechas y tortuosas carreteras que ascienden hacia su pico han sido esculpidas sobre sus faldones. Durante el trayecto, podemos encontrar pequeñas villas de alta montaña, como Baillestavy, un pequeño pueblo de 130 habitantes, perfecto para tomarse un merecido descanso y realizar una ruta en burro para contemplar sus verdes praderas y su amplio patrimonio histórico, como la ermita de San Andreu, construida en el siglo X y el puente que cruza el río Llentillà, de estilo románico.

Otra de las alternativas que ofrecen los Pirineos Orientales son sus pueblos marítimos. Visitar las costas y playas mediterráneas, prolongación de la Costa Brava hacia el Golfo de León que impregna de belleza el litoral de «Les Alberes«, muy atractivo para los amantes del sol y las playas. Las sierras pirenaicas que caen al mar forman un litoral repleto de preciosas calas, acantilados y bahías frecuentadas por muchos turistas internacionales, consideradas como unas de las mejores playas de Francia. Si decidimos hospedarnos en las zonas costeras de esta comarca y buscamos un lugar donde contemplar el mar desde la terraza de nuestra habitación, el Grand Hotel Du Golfe de Argeles-Sur-Mer es el lugar que estáis buscando. Situado a 150 metros del mar, el huésped tendrá la oportunidad de disfrutar de sus calas, de su piscina exterior climatizada, el frescor de su jardín y de su moderno spa, así como de su exquisita y selecta cocina a base de productos típicos del Languedoc-Rosellón, combinado con una decoración vanguardista digna de un hotel 3* superior.

Sus pueblos costeros poseen un enorme patrimonio histórico y cultural donde el mar siempre es el protagonista. Argeles-Sur-Mer, un pequeño pueblo con encanto costero, amplía su oferta turística con la exposición «Les Enfants de la Mer«, que cada año propone concienciar a mayores y niños de lo importante que es preservar el entorno marino de la zona para el continuo desarrollo natural, realizando una serie de actos y charlas para todos los públicos con la participación de entidades importantes de todo el mundo.

  [divider]ACTIVIDADES RECOMENDADAS[/divider] VISITA AL SITE CLASSE DE L’ANSE DE PAULILLES En el municipio costero de Port-vendres, junto a Banyuls-Sur-Mer, el «Site classe de l’Anse de Paulilles» es un pequeño paraje protegido que alberga un gran numero de actividades culturales y de ocio. Este complejo -antiguamente industrial- sirvió como fábrica de explosivos a finales del siglo XIX. Hoy en día, ya en desuso, sus edificios han sufrido una rehabilitación integral para instaurar en su interior el museo de la Fabrica de dinamita Nobel. L’Anse de Paulilles también es famosa por sus playas, ubicadas junto a su museo,  que se funden en una costa arenosa rodeada de un relieve abrupto y rocoso procedente de los Pirineos Orientales. Escondida entre el cabo de Béar y el cabo de Oullester, la ensenada de Paullies esconde un paisaje de contrastes entre el mundo de sus viñedos y del mar.

  [divider]INFORMACIÓN PRÁCTICA[/divider] [column size=one_half position=first ]

OFICINA DE TURISMO

tourisme-pyreneesorientales.com

DÓNDE DORMIR

Hôtel le Windsor Perpignan

www.hotel-windsor-perpignan.com Refugio de Batère www.gite-refuge-batere.com Grand Hotel Du Golfe www.hoteldugolfe-argeles.com DÓNDE COMER Café de Vienne Perpignan 3 Place Aragon, Perpignan Tél. +33 (0)4 68 34 80 00 La Llonja Quai Jacques Cartier 66700, Argeles-Sur-Mer Tél. +33 (0)6 03 49 72 31 [/column] [column size=one_half position=last ] ACTIVIDADES RECOMENDADAS

 Le Moulin des Arts

Rue du 14 Juillet, Arles-Sur-Tech

Ruta con bicicleta eléctrica

www.gite-refuge-batere.com Site classé de l’Anse de Paulilles RD 914 – 66660, Port-Vendres, Tél. 04 68 95 23 40 CÓMO LLEGAR La opción más sencilla para aquellos que viajan a la Lozère desde Barcelona es utilizando el transporte ferroviario que ofrece la compañía Renfe-SNCF (Tren de alta velocidad) desde Barcelona hasta Montpelier (Francia) con una duración de 1,30 horas. 220px-Renfe-SNCF_en_Cooperación [/column]

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