La Lozère, la Francia más verde entre mesetas y estepas

La Lozère, la Francia más verde entre mesetas y estepas

La Lozère, el departamento menos poblado de Francia, es un área rural de una riqueza y diversidad remarcables, de paisajes extraordinarios que le han valido ser patrimonio de la UNESCO en la categoría de paisaje cultural mediterráneo agropastoral. Desde los pastos y cañadas de pastoreo a las grutas y cañones, Ésta es una tierra de leyendas –como la bestia de Gévaudan– y el clima soleado reafirma su compromiso con el turismo agrosostenible.

Texto y fotografías de Ángel Bigorra

La diversidad climática y geológica de esta escarpada región veteada por profundos valles ha propiciado que sus habitantes tuvieran que recurrir a soluciones originales para aprovechar sus recursos, desarrollando la actividad agropastoral tanto en los valles como en las mesetas, llanuras esteparias en las que se practica la trashumancia y el pastoreo ovino y bovino que durante milenios les han permitido vivir en el territorio.

Y es que nos encontramos en la tierra de las Causses – como se denomina al grupo de mesetas calizas de la zona central de Francia y del macizo montañoso de las Cévennes, ambas  patrimonio de la UNESCO como paisaje cultural vivo y evolutivo. Las Causses y las Cévennes nos ofrecen la riqueza de sus paisajes mediterráneos labrados por el hombre. Allá donde vamos podemos ver la huella que han dejado sus pobladores con sus actividades, tradiciones y creencias en forma de patrimonio arquitectónico -pueblos, granjas, albercas, casas de labor construidas en piedra, cañadas de pastoreo…-, testimonios de la evolución de una sociedad a través de los siglos. En esta zona protegida el visitante puede descubrir las numerosas caras de un territorio único, al tiempo que se detiene en las granjas y ventas a degustar productos naturales como el delicioso pélardon, el famoso queso con denominación de origen, o se cruza con los pastores que llevan a sus ovejas y cabras por las montañas – ésta es, sobre todo, tierra de trashumancia. Y digna merecedora del reconocimiento de la UNESCO. 

La ciudad de Mende se considera la puerta de las Cévennes. Centro administrativo de la Lozère y antigua capital del Gévaudan, conserva un patrimonio excepcional de puertas del s.XIII hasta el s.XX. Entre sus callejuelas de aspecto medieval se pueden encontrar casas con fachadas de madera y pequeños oratorios pero destaca su catedral gótica, la única construcción de este estilo de la Lozère. El Papa Urbano V, nativo del Gévaudan, encargó la obra en el s.XIV. Destruida por las tropas protestantes durante las guerras de religión que marcaron la región y reconstruida el XVII a partir de planos originales, acoge una virgen negra del s.XII. Fue catalogada como monumento histórico en 1906.

También es recomendable la visita a la farmacia del antiguo hospital, que conserva los cajones de nogal del s.XIX o al ayuntamiento, especialmente a su sala de bodas con preciosas tapicerías Aubusson, o al puente de Notre Dame, el único puente de piedra de la ciudad, del s.XIII, y por lo tanto el único que ha sobrevivido a todas las avenidas del río. La oficina de turismo ofrece la opción de contratar un guía de habla española. Como curiosidad, Mende perteneció a los condes de Barcelona y por eso su escudo de armas presenta la bandera de la corona de Aragón junto a la flor de Lys

En las planicies calcáreas jurásicas de las Causses el paso del tiempo ha esculpido un terreno salpicado de grandes grutas y cavidades, siendo la más espectacular de todas, sin duda alguna, el Aven Armand. La palabra “aven”, de origen celta, significa “pozo vertical, como acceso natural al mundo subterráneo”. Éste en concreto, situado en el Causse Méjean, se empezó a formar hace 50 millones de años, aunque se mantuvo inexplorado durante milenios, protagonizó leyendas aterradoras –en la que aparecía como una garganta del diablo que se tragaba rebaños enteros y viajeros perdidos. En realidad es un gigantesco embudo de unos 15 metros de diámetro bajo el cual se esconde un pozo vertical de 75 metros de altura que desemboca en el gran salón, una cavidad de 100 metros de largo por 50 metros de ancho adornado con 400 impresionantes estalagmitas de una naturaleza prácticamente única (están compuestas por pilas de platos empilados debido a la altura de la que caen las gotas de agua que las forman-40 metros- y sólo hay otra cueva en todo el país que presente unas formaciones de este estilo). El volumen total del aven es de unos 120.000m2 – para que os hagáis una idea, podría alojar en su interior la Catedral de Notre Dame de París.

Fueron Louis Armand y Edouard Martel los primeros en descender a este inframundo el 19 de septiembre de 1897, equipados con mil kilos de escalas, cuerdas, linternas, ropas, provisiones y herramientas. Esta primera expedición duró 3 días, pero continuarían explorándola durante años hasta que la guerra truncó sus planes de abrirla al público. No fue hasta 1927 que se inauguró como atracción turística, tras acondicionarla para ello con escaleras y pasarelas.

Hoy día un funicular que desciende 60 metros nos sumerge en este viaje al centro de la tierra digno de Julio Verne hasta la plataforma panorámica, en la que nos espera una magnífica proyección multimedia y la visita guiada de las monumentales estalagmitas (la más alta, de 30 metros, se calcula que tiene 500.000 años) del Bosque Virgen. Los más atrevidos pueden descender con un rápel hasta el suelo de la gran bóveda, como hicieron Armand y Martel en su día; sin duda alguna una experiencia extraordinaria.

Pero, como ya hemos mencionado, en la región hay un sinfín de cuevas y grutas por explorar, con su propio microclima que las mantiene a una temperatura constante de 12ºC todo el año, para exploradores de todos niveles – desde el que quiere iniciarse en la espeleología hasta el experto que busca sorprenderse. 

Y tras las actividades, y aprovechando que se ubica también en la causse Méjean, nada como una degustación de productos locales para reponer fuerzas en le Fédou, una finca familiar con vistas sobre las gargantas de la Jonte. Aquí se elaboran 20 quesos semiblandos tradicionales con leche cruda de oveja (fédou, tomme, brique, pérail, rocaillou, pavé…), que se pueden degustar y adquirir junto con otros productos locales.

Y si queremos conocer cómo es la vida agropastoral nos podemos dirigir a la Ferme caussenarde d’Autrefois, un caserío de piedra representativo de la arquitectura rural típica de la región reconvertido en museo de la vida diaria de los agricultores y del estilo de vida tradicional de la Lozère. Aquí podemos aprender cómo los lugareños sobrevivían a los largos períodos de aislamiento que sufrían en invierno y que les obligaban a ser autosuficientes en todos los sentidos, tanto para elaborar su propio queso como para arreglar unos zapatos o tratar una dolencia, por ejemplo. O, entre otras cosas, cuidar del ganado y mantenerlo fuera de peligro. Un peligro que sigue causando problemas hoy en día: el lobo. Aunque hoy quedan muchos menos que en el pasado. 

Gévaudan

A mediados del s.XVIII una serie de misteriosos ataques en la región originó la leyenda de la Bestia de Gévaudan. Se culpó de ello a los lobos, cosa que provocaría una caza indiscriminada que llevaría a la exterminación total de este animal en el territorio (este hecho inspiró la película francesa “El pacto de los lobos”, dirigida por Christophe Gans en 2001). Fascinado por esta historia y por los lobos en general, Gérard Ménatory abrió hace 30 años un parque dedicado a ellos. El Parque de los Lobos del Gévaudan, situado a 1000 metros de altitud entre Aubrac y Margeride, acoge hoy a 5 especies de lobos en peligro de extinción de varios continentes (encontramos lobos de Siberia, de Polonia, de Canadá, de Mongolia y del Ártico). Actualmente hay unos 130, a los que se cría en estado semi-salvaje para devolverlos a la naturaleza, en una finca de 20Ha, y se pueden observar y fotografiar desde varios puntos habilitados para ello. La visita comentada permite al visitante enriquecer sus conocimientos sobre este emblemático animal.

Otro emblemático animal de la región es el buitre que se puede observar desde el Belvédère des vautours, el Mirador de los buitres, situado en las Gargantas del Tarn y del Jonte. Se sabe que estas aves necrófagas han anidado en las cornisas rocosas de la zona desde hace 70.000 años. Las Causses producen principalmente cereales y legumbres y para trabajar las tierras sus habitantes criaban a muchos animales de tiro: bueyes, mulas, caballos, cuyos cadáveres podían alimentar a varios buitres. Con la aparición de vehículos motorizados y las normativas que obligan a enterrar a los animales muertos por razones de higiene las aves carroñeras perdieron su fuente de alimentación y su población empezó a descender en picado. En los años 60 se decidió iniciar una política de protección y en 1992 se reintrodujo el buitre negro. El Mirador cuenta, además de un observatorio, con un espacio museístico dedicado a estas aves.  En su sala de proyección, se puede visualizar un documental de gran interés que muestra los lugares de anidación de los buitres, cómo es el proceso de cria y evolución de las jóvenes aves.

Así pues, esta región nos ofrece una variedad de paisajes y una diversidad extraordinaria en un entorno agropastoral que nos devuelve a un tiempo alejado del mundanal ruido donde la vida era más sencilla.

 

Auvernia, paseando entre volcanes

Al norte de las Causses y las Cévennes nos adentramos en la región de Auvernia, tierra de volcanes y manantiales, que cuenta con dos parques naturales para proteger su maravillosa biodiversidad. Sus volcanes, dormidos desde hace siglos, son un tesoro natural único en Europa y una de las mayores atracciones de la región –80 domos y cráteres se alinean de norte a sur en el Parque Natural Regional de los Volcanes de Auvernia, uno de los mayores y más antiguos de Europa. Entre ellos encontramos al mayor estratovolcán del continente, el piramidal Puy Mary, de 1855m, con una circunferencia mayor que la del Etna. Pero el más conocido, con 1465m de altura, es el Puy de Dome, clasificado como Grand Site de France, cuya ascensión se puede realizar a pie o en el tren cremallera Panoramique des Domes. El viaje de 15 minutos hasta la cima va rodeando el volcán, abriendo ante nosotros unas vistas de 360º del impresionante paisaje que nos rodea.

En la cima encontramos las ruinas cuidadosamente restauradas de un templo romano del s.II dedicado al dios Mercurio, protector de los comerciantes y viajeros y también de los mensajeros. Auvernia fue una de las primeras regiones colonizadas por los romanos en la Galia y por aquí discurría la Vía Agrippa, que unía Lugdunum (Lyon) con Mediolanum Santonum (Saintes). Además de su cercanía a la ciudad de Augutonementum (actual Clemont-Ferrand) aquí ya se ubicaba un templo dedicado al dios pancéltico Lug (que le dio el nombre a Lugdunum). 

Junto a la estación meteorológica instalada en la cima del volcán encontramos el Centro de Interpretación, que nos transporta al siglo II para descubrir la historia de la construcción y la ubicación de este templo realmente monumental. Otra forma de descubrir esta espectacular región es en globo aerostático, medio que nos brinda unas vistas incomparables.

El sorprendente Parque Temático Vulcania, situado en el corazón del Parque Natural y abierto entre marzo y noviembre, nos invita a explorar el fascinante mundo de los volcanes y el planeta Tierra de una forma divertida a través de varias experiencias como películas en 5D, plataformas móviles, animatronix, circuitos interactivos, un teatro científico y un globo. 

De todas estas experiencias, una de las más emocionantes y recomendables es Abbys Explorer, con la que descubriremos los volcanes submarinos y las criaturas que pueblan las tenebrosas profundidades de nuestros océanos a través de proyecciones y efectos especiales. También altamente recomendable es Tunnel des nuées ardentes (el túnel de lava), una atracción que recrea las condiciones del flujo pirostático durante una erupción volcánica y nos ayudará a conocer algunos de los volcanes más destructivos de la Tierra, como el Vesubio o el Monte Saint Helens. 

Tornado Alley nos narra la expedición del equipo científico Vortex 2, que estudió los tornados más violentos jamás vistos en los Estados Unidos, en una pantalla gigante de 450m2 con alta definición y sonido envolvente Dolby Atmos. Machine Terre nos ofrece la posibilidad de descubrir los misterios de la Tierra en una sala de 650m2 con pantallas táctiles y un suelo interactivo y la atracción en 4D Dragon Ride sumerge al visitante a las profundidades del cráter de Vulcania para encontrar a estas criaturas de leyenda, a las que en la antigüedad se culpaba de terremotos, erupciones y otras catástrofes naturales. Volcanes Sagrados, Invernadero, Tras la huella de los dinosaurios, Los gigantes de Auvernia se despiertan… la oferta es variada y para todas las edades, con varias atracciones diseñadas especialmente para los más pequeños, que pueden empezar explorando la Ciudad de los niños, para seguir con Vulcania en miniatura, la maqueta del parque hecha con Playmobil que hará las delicias de los pequeños y de muchos de sus acompañantes adultos -reconozcámoslo- o conocer a Pitoufeu, la mascota del parque que les ayudará a entender a los más pequeños cómo funcionan los volcanes.

A parte de la infalible tienda de souvenirs y el obligado restaurante, que ofrece especialidades culinarias de Auvernia, el parque cuenta con un completo Centro de Documentación centrado en ciencia, astronomía, naturaleza y patrimonio que además incluye cómics y libros infantiles, recursos multimedia, herramientas educativas y un catálogo online entre otros.

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