Qué ver y qué hacer en Lanzarote

Qué ver y qué hacer en Lanzarote

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Lanzarote, aún después de haberla recorrido, nos abate la incertidumbre de si es real, una visión o una quimera. En cualesquiera de los casos este asombroso enigma de la naturaleza no dejará de fascinarme. Pese a la austeridad perfilada sobre la faz de esta tierra, por su carácter de isla volcánica, y azotada por los cálidos vientos provenientes del Sáhara dado su proximidad geográfica, se distingue un interesante paradoja.

Lanzarote es una tierra indomable, inhóspita y desértica que se ha resistido a que el hombre haga de ella su hogar. Pese a estas adversidades, poco a poco, en el transcurso del tiempo, gracias a la tenacidad de sus escasos habitantes y con su esfuerzo por armonizar su presencia en el entorno se ha convertido en un lugar lleno de vida y belleza, sin dejar de ser un remanso de tranquilidad. Así lo vivió y plasmó en su obra César Manrique, que ideó un concepto con el cual espacios naturales se convirtieran en espacios de arte público, definidos por el mismo como “Arte-naturaleza/naturaleza-arte “. Su huella es, a día de hoy, parte del entorno, pues así lo concibió y plasmó, dejando a generaciones venideras un ejemplo de simbiosis armónica, entre el entorno natural y la expresión artística.

Visitar Lanzarote es adentrarse paralelamente en la viva imaginación y creatividad del artista. Conocida como «la isla de los volcanes» debido a los numerosos conos volcánicos surgidos en la última gran erupción que tuvo lugar durante la primera mitad del siglo XVIII. Así lo describe el cronista de la época, el párroco Lorenzo Curbelo, «El día 1 de septiembre de 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza…y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra», la isla quedó transformada por entero. Diez pueblos quedaron sepultados (Tingafa, Montaña Blanca, Maretas, Santa Catalina, Jaretas, San Juan, Peña de Palmas, Testeina y Rodeos) durante seis años la lava se extendió por la zona sur cubriendo una cuarta parte de la isla y anegando las vegas cercanas de las volcánicas cenizas ardientes. En 1824 de nuevo comienzan la erupciones en Timanfaya. Se produjeron terribles hambrunas y buena parte de la población se vió obligada a emigrar. Desde entonces el paisaje se ha transformado gracias a las técnicas agrícolas de cultivo sobre lapilli (rofe) volcánico para captar la humedad de los vientos alisios.

EL TIMANFAYA

Visitar el Timanfaya, es una de las experiencias, para aquellos que no han visitado un volcán en activo, realmente sorprendentes y a la vez sobrecogedoras. La aproximación a la entrada del parque nos pone sobre aviso que estamos en un lugar donde percibimos que la tierra está viva y latente, una planicie de lava retorcida, yerma y azotada por los vientos, en la cual apenas nada crece. Al volcán se accede a través de una carretera que nos lleva hasta la cumbre, conocida con el nombre del Islote de Hilario, donde se encuentra el conocido restaurante el Diablo que fue construido por César Manrique, con un diseño circular y totalmente acristalado que proporciona excelentes vistas panorámicas la zona volcánica. En su interior la temperatura se hace notar, el aliento del volcán emerge en lo que nos parece un pozo, que no es sino, un agujero con tierra ardiente a 300º de temperatura que es usado a modo de barbacoa natural.

Este es el punto de inicio del recorrido de la ruta habilitada, que se realiza mediante una guagua (autobús cerrado) impide que ninguno de los visitantes que acceden ha diario para contemplar este árido paisaje, pueda erosionar o contaminar este entorno protegido, que es recorrido por una sinuosa carretera habilitada a propósito y que llega a la Montaña Rajada. Durante el recorrido no dejará de asombrarnos e incluso maravillarnos, la sobrecogedora escena que se dibuja ante nosotros, conos volcánicos, túneles subterráneos, una tierra absolutamente asolada que se extiende hasta el mar. Lanzarote fue declarada Reserva de la Biosfera en octubre de 1993 por la UNESCO y en 1974 se declaró como Parque Nacional de Timanfaya. Con una superficie de algo más de 50 km² en las que se encuentran más de 25 volcanes, campos de lavas y escorias volcánicas en perfecto estado de conservación.

EL GOLFO

Ubicado en la costa suroeste de Lanzarote se encuentra El Golfo. El tiempo y la inexorable erosión a transformado el cono de un volcán, engullido en parte por el océano, que se ha configurando en un curioso fenómeno natural. En la base de la pared de el volcán que no se sumergió y a modo de anfiteatro se encuentra una laguna de agua marina de intenso color verde esmeralda, el charco de los Clicos, que a causa del fitoplancton que se encuentra en sus aguas el confiere este color. El verde intenso y el azul del mar con las paredes rojizas y la arena negra de su playa nos aporta un espectáculo cromático que sin lugar a dudas nos maravillara.

LOS HERVIDEROS

En la costa sur occidental de la isla de Lanzarote se encuentra una tupida formación de cuevas y hoyas formados a raíz de las erupciones volcánicas que se produjeron en la primera mitad del siglo XVIII. A consecuencia del rápido enfriamiento de la lava al contacto con el agua, unido a la acción erosiva de las olas, se creó un singular paisaje costero. Contemplar el poder de las embravecidas olas del mar estrellándose contra las cuevas y bufaderos generado abundante espuma que nos hace recordar el agua en estado de ebullición, por ello los Hervideros, es sin duda una de las atracciones turísticas más visitada que nos ofrece la isla, además de mostrarnos cómo las fuerzas de la naturaleza pueden crear asombrosas maravillas.

LA GERIA

En la parte interior de Lanzarote, se encuentra la Geria, actualmente despierta un gran interés turístico, tal vez mejor denominarlo enoturístico pues en esta zona encontraremos los vinos de malvasía que son tan apreciados y reconocidos internacionalmente. En La Geria el campesino lanzaroteño ideó una técnica agrícola única en el mundo con el que pudo cultivar las tierras que habían quedado calcinadas por las cenizas volcánicas.

Estas cenizas, llamadas en Canarias picón, retienen la humedad ambiental durante la noche y la filtran hacia la tierra que se encuentra debajo, al tiempo que aíslan a ésta durante el día. Una capa caliza inferior impide que el agua continúe hacia el subsuelo. Este método favorece el cultivo de la vid en una zona de clima subdesértico. Para ello, los agricultores tuvieron que buscar bajo el lapilli la «tierra madre» que había quedado sepultada bajo las cenizas y plantar en ella las cepas, cubriendo con capas de picón el suelo y levantar pequeños muros de piedra volcánica que resguardarán a las parras del fuerte viento de la zona. Esto dió como resultado un paisaje excepcional, donde se producen los prestigiosos vinos de la isla.

Lanzarote y el resto del archipiélago canario, por su condición insular, no se vieron afectados por la plaga de la filoxera que, a finales del siglo XIX y principios del XX, asoló las vides de toda Europa. Esto implica que las cepas son francas: se cultivan sobre sus propias raíces, sin recurrir a injertos americanos, los únicos que son resistentes a la filoxera. Por ello las vides de Lanzarote son más longevas, más puras y, por lo tanto, posean más ventajas enológicas. En La Geria todos los trabajos se realizan de forma manual. La uva malvasía, blanca, es la variedad predominante en los viñedos de Lanzarote. Es una uva pequeña, muy delicada y de escaso rendimiento, pero su selección se debe a que está perfectamente adaptada al medio, destacando por el equilibrio, sabor intenso y perfume que luego confiere a los vinos.

PLAYA PAPAGAYO

Alrededor de la Punta de Papagayo en el extremo más meridional de la isla de Lanzarote, la calma y el silencio envuelve esta costa recortada. Un cálido y resplandeciente sol que acaricia sus playas de dorada y blanquecina arena, con una finura sedosa al tacto. Imponentes riscos basálticos apoyados en una plataforma marina confiere ese color azul y esa transparencia a las aguas que acarician su costa y que tanto renombre ha proporcionado a esta área geológica, la más primitiva del archipiélago, en la cual domina el clima seco y desértico africano.

Son playas de aguas tranquilas, preservadas de la masificación turística cuyo acceso es una polvorienta pista de tierra donde no encontraremos señalización alguna, a pesar de ello son unas playas muy populares y en ocasiones pueden llegar a estar abarrotadas. Es recomendable llevar algún tipo de protección para resguardarse del sol y agua, tan solo existe un chiringuito en la zona. En estas playas y pequeñas calas en determinadas horas del día podremos experimentar la sensación de estar en solos en una cala virgen, al resguardo del viento y con aguas cristalinas y paradisíacas, y en las cuales puede practicarse el nudismo. Estas playas son consideradas las mejores de Lanzarote.

LAGOMAR

Diseñada por el artista Jesús Soto y construida por César Manrique para el promotor británico Sam Benady, este conjunto arquitectónico surge a través de modelar la lava, evocando la mitología de las mil y una noches. LagOmar se configura alrededor de la misma roca de la que esta construido, una cantera volcánica con laberintos y cuevas naturales formadas por la lava al fluir por las laderas del volcán en el cual está excavado. En la década de los setenta, el actor Omar Sharif rodaba bajo la dirección de Juan Antonio Bardem, la Isla Misteriosa, durante su estancia visita LagOmar y por un impulso irrefrenable lo compró. El anterior propietario, Benady, se arrepintió de haberla vendido y sabiendo que Sharif tenía reputación de gran jugador de cartas, le desafío a un partida de Bridge, lo cual aceptó de buen grado.

Sin amargo Sharif no sabía que su oponente había sido campeón de Europa de esta modalidad de juego y en el transcurso de la partida perdió la casa, Omar Sharif nunca volvió a LagOmar. En la galería, un espacio que queda entre las rocas, una galería de arte fue concebida para acoger exposiciones itinerantes de nuevos artistas y otros talentos emergentes de la isla. Es un lugar fascinante, en el que uno de sus mejores instantes, es justo antes de la puesta del sol, cuando la piedra volcánica se transforma en un color rojo intenso. En este recinto se celebran en un gran número de eventos, actividades culturales, conciertos, exposiciones así como escenario de numerosas películas.

CUEVA DE LOS VERDES

Visitar La Cueva de los Verdes brinda la oportunidad única de un viaje al interior de la tierra, es fascinante y sobrecogedora a la vez. Aproximadamente un kilómetro de galerías accesibles nos aguardan para realizar este paseo por el interior de un mundo subterráneo, túneles verticales que interconexionan con otras galerías se suceden a nuestro paso, permitiéndonos el observar nuevos espacios desde distintas perspectivas. Una singular la gama de colores engalanan las bóvedas y paredes de la gruta llenado nuestra imaginación con mayor avidez para seguir descubriendo estos singulares espacios que se suceden a medida que progresamos en ellos. Los colores rojizos son consecuencia a la oxidación del contenido en hierro de los basaltos. Las complejas tonalidades ocres provienen de los reflejos de la luz sobre eflorescencias salinas ocasionadas por las filtraciones de agua desde la superficie.

El túnel formado por el Volcán de la Corona es considerado uno de los más largos y atractivos del mundo. En el transcurso de su recorrido, se encuentran al menos dieciséis Jameos (abertura o boca del terreno que nos permite el acceso a las diferentes grutas). Su creación es el resultado de la actividad eruptiva del Volcán de la Corona que provocó este extenso túnel volcánico subterráneo de más de seis kilómetros de longitud que discurre desde el cono volcánico hasta el mar. Un túnel volcánico se produce por el enfriamiento y solidificación de la parte superficial de una colada lávica en contacto con el aire mientras el magma fundido del interior continúa fluyendo.

El desprendimiento parcial del techo de una sección de este túnel forma la estructura denominada «Jameo«, que no es más que la abertura o boca del terreno que permite el acceso a las diferentes grutas que se prolongan desde el cráter del volcán hasta que se adentra en el mar en un tramo submarino de un kilómetro y medio denominado «Túnel de la Atlántida«. La Cueva de los Verdes se situada en el norte de la Isla de Lanzarote, en el municipio de Haría, quedando integrada en el vasto paisaje volcánico del Monumento Natural del Malpaís de La Corona.

JAMEOS DEL AGUA

Al norte de Lanzarote, al pie del Volcán de la Corona, cuya última erupción tuvo lugar hace 3.000 años, comienza uno de los sistemas de cuevas más interesantes del mundo. El jameo se forma al precipitarse el techo del túnel, lo que suele suceder cuando éste sobrepasa los 20 metros de anchura, o bien, cuando los gases acumulados producen una explosión. Los Jameos del Agua fueron la primera atracción arquitectónica diseñada por César Manrique en 1968. Subiendo por una escalera serpenteada a la próxima burbuja volcánica, el Jameo Grande, de 100 metros de largo y 30 de ancho, se llega a un evocador jardín con una amplia piscina como si de un oasis se tratara. Se han construido dos bares en las grandes oquedades de las rocas y las pistas de baile dan testimonio de que los Jameos se utilizan también como discoteca y club nocturno.

Al final del Jameo Grande, en la parte que da al Volcán de la Corona, se abre una gran sala de conciertos, con una arquitectura y acústica soberbia, en la que se dan conciertos y diferentes tipos de actuaciones de teatro. Al pie de esta cueva se encuentra un gran escenario, que se prolonga hasta la próxima y última burbuja accesible al público, El Jameo de la Cazuela. Aquí se encuentra una especie endémica de cangrejos albinos, ciegos, sensibles al ruido, al movimiento y a la luz, que son el símbolo de este lugar.

TÓPICOS TURÍSTICO: LOS CAMELLOS

Una forma de descubrir Lanzarote es realizando excursiones a caballo o en camello. Es un las atracciones más populares que podemos encontrar en la isla. Imprescindible para el turista. Entre Puerto Calero y el pueblo de Playa Quemada, estos paseos transcurren por un terreno llano, con bonitas vistas al mar y a la montaña, siendo ideales para paseos tranquilos para principiantes o trotando o a galope para jinetes más experimentados. Así mismo también podremos realizar excursiones en camello por parajes montañosos y viejos caminos.

DEPORTES DE ÉLITE: GOLF

El Golf, uno de los deportes más populares en toda Europa. Un destino turístico al alcance de las principales ciudades europeas, es mucho más placentero cuando se practica acompañado de temperaturas cálidas y agradables. En “Lanzarote Golf” disfrutar de este deporte 365 días al año es una realidad, con un clima perfecto y rodeado de la belleza única y espectacular de la isla es un campo de golf con un especial atractivo, debido en buena parte a su enclave.

En la isla canaria de Lanzarote está emplazado este magnífico campo de golf, en la localidad de Puerto del Carmen, a tan sólo 5 minutos de los mejores hoteles y las playas, y a 10 minutos del Aeropuerto. Es un moderno campo de 18 hoyos, par 72, diseñado por el norteamericano Ron Kirby, quien, adaptándose a la espectacularidad del terreno, creó un espacio sinuoso que cede el protagonismo a la belleza volcánica del enclave.

 

Centros de Arte, Cultura y Turismo de Lanzarote www.centrosturisticos.com

Aloe Plus Lanzarote www.aloepluslanzarote.com

Fundación César Manrique www.fcmanrique.org

Museo Agrícola El Patio www.museoelpatio.net Museo de la Piratería www.teguise.es

Museo del Vino «El Grifo» www.elgrifo.com

Museo Lagomar www.lag-o-mar.com

 

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