Lisboa en un fin de semana

Lisboa en un fin de semana

Lisboa es una de esas ciudades que merecen el calificativo de ciudad con encanto. Sea por la proximidad a nuestro país, o sea por lo que sea, es una ciudad que no deja indiferente a nadie, y que seguro querrás volver a visitar. En los últimos años ha sufrido un sorprendente cambio para mejor, convirtiéndose en una de las ciudades con más inquietudes artísticas, con zonas lúdicas y de compras impresionantemente bellas, una ciudad que ha evolucionado sin olvidar su característica riqueza monumental. No es fácil imaginar Lisboa sin su aroma a café, los tranvías, los magníficos azulejos que visten algunas fachadas art déco, los típicos restaurantes brasileños, los fados, sus gentes, el Bairro Alto, su ambiente. Todo ello imprime un cierto aire místico que da rienda suelta a la imaginación y, como no, a la diversión. Paseando por la ciudad Muchos son los rincones a descubrir que te ofrece Lisboa. A modo de sugerencia, y porque son los más bellos a nuestro parecer, éstas son algunas propuestas para los más perezosos, aunque lo mejor, y que te recomendamos encarecidamente, es que te patees la ciudad, sobre todo las típicas callejuelas empinadas donde encontrarás bares y restaurantes para los lugareños donde disfrutarás del auténtico sabor lisboeta. Belem Es uno de los enclaves turísticos más visitados. En las inmediaciones está el monasterio de los Jerónimos, una excelente obra de inicios del siglo XVI. Quizás uno de los símbolos de la ciudad sea la torre de Belem. La forma cuadrada de esta fortaleza y su destino defensivo no le merman belleza alguna, con sus impresionantes almenas y elegantes balconadas. En esta zona es donde podremos encontrar una de las pastelerías más famosas de Lisboa, Pastéis de Belém, donde se sirven los mejores Pasteis de nata (que no son de nata, sino de una crema pastelera deliciosa) de toda la ciudad. Suele estar bastante lleno de gente, pero vale la pena probar una de las delicias de este palacio del dulce. Su interior está decorado con azulejos y tiene una atmósfera un tanto bohemia que enamora. Alfama Un paseo por los anales de la historia cuando convivían judíos, cristianos y musulmanes se hace realidad comenzando el recorrido por el Chafariz del Rey, la fuente más antigua de la ciudad, para acabar en Santa Engracia, donde se ubica la iglesia con el mismo nombre, y cuya cúpula se puede apreciar desde distintos puntos de Lisboa. Conserva su estructura de la época musulmana, con patios con flores y ropa tendida, cuestas y escaleras. En este barrio, el más antiguo y popular, se pueden encontrar tiendas antiguas y curiosas. Su recorrido es agotador, por lo que es recomendable hacer paradas en los miradores y hacer uso de los tranvías; para ello recuerda utilizar la Lisboa Card o la tarjeta Siete Colinas que puedes obtener en las taquillas del metro en las Oficinas de Turismo. Lo más importante, el Shopping Además de las típicas zonas para turistas, son de imprescindible visita para el buen comprador y adictos a las compras, varios centros comerciales, enormes y con gran cantidad de tiendas donde poder adquirir productos que no puedes encontrar en España, y que seguro harán las delicias de los más exigentes. En primer lugar, debes visitar el centro Vasco de Gamma, situado en el Campo de las Naciones, oportunidad que puedes aprovechar para visitar la zona de la Expo de Lisboa de 1998. Otro de los centro comerciales es el de Chiado, que tiene una excelente zona de restauración donde poder comer a buen precio comida típicamente lisboeta, como sus célebres sopas, o degustar sus braserías al estilo brasileño; comer hasta reventar, vamos. Y por supuesto el centro Comercial Colombo. Está algo apartado del centro pero vale la pena si lo que quieres es comprarte los últimos trapitos de moda para salir por la noche; es uno de los más grandes de Europa y, para los que les gusta probar cosas nuevas en el tema de la comida, es impresionante su zona de restauración, además de su decoración, que es espectacular. Salir de noche Cuando lo que quieres es pasar una noche de fiesta y desenfreno, el Bairro Alto es la zona que estás buscando. De día es uno de esos barrios típicos de la ciudad, aunque con tiendas modernas, de diseño, a veces un tanto estrafalarias, pero auténticas. De noche, sus calles se convierten en el centro neurálgico de la ciudad. Todo el mundo pasa por allí. Está infestado de bares diminutos que venden sus bebidas y que la peña se toma en plena calle. Resulta un tanto chocante al visitante español, que no está acostumbrado que la gente se divierta en la calle. Pero no te dejes engañar, la diversión está servida, y lo que más se lleva es ir de bar en bar, conociendo a gente, tomándose copas y pasándoselo en grande hasta altas horas de la madrugada. Una noche en el Bairro Alto no se olvida fácilmente. La Baixa de Lisboa En el área comercial de la Baixa existen multitud de tiendas y terrazas inundadas de gente. Músicos y artistas pintan la zona con un aire bohemio. En el centro se alza la estatua de Don Pedro IV, rey portugués. Cierra el rectángulo el teatro Nacional Doña María II. Desde allí se pueden tomar tres calles para subir hacia las bellas vistas del Castillo de San Jorge: Son Rua do Prata, Rua de Augusta y Rua do Ouro las que albergan comercios de joyería antigua y otros más modernos. Al oeste de la Praça do Comercio está el elevador de Santa Justa, que se alza 32 metros, un ejemplo de la arquitectura post-Eiffel. En lo alto hay una terraza con bar desde donde se puede disfrutar de una bella panorámica de Lisboa. Chiado Museos, iglesias, teatros, comercios y viviendas todo ello con un particular estilo arquitectónico configuran este pequeño barrio como el más singular de la ciudad y el que hace de puerta al gran Bairro Alto de Lisboa. El Café A Brasileira es el lugar típico de encuentro para empezar lo que puede ser una larga noche de tascas por el Bairro Alto. Más información en: www.visitlisboa.com  

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