Costa Vicentina – Entre el Algarve y el Alentejo

Costa Vicentina – Entre el Algarve y el Alentejo

Dos regiones muy distintas de Portugal comparten un secreto para el viajero, una costa de belleza única y un parque natural, uno de los últimos refugios medioambientales de Europa. Hablamos del Parque Natural del Suroeste del Alentejo y de la Costa Vicentina

Aunque estamos hablando de dos regiones muy diferenciadas, tanto el Algarve como el Alentejo comparten un litoral de una belleza sin igual, se trata de la Costa Vicentina. Una zona de un alto valor natural y paisajístico, de instantáneas asombrosas que parecen sacadas de alguna película de gran presupuesto. La diversidad cultural tanto del Algarve como del Alentejo se plasma en las diferentes poblaciones que abarcan esta zona. Lugares con encanto ligados casi siempre al mar, una gastronomía variada y de gran calidad. Por un lado, la cocina del Algarve, asociada al pescado y el marisco, frutas y deliciosos dulces de almendras; y por otro lado, la cocina del Alentejo que se ve asociada más con las carnes y los embutidos, los quesos y los dulces conventuales. Agraciadas las dos por un clima suave, que permite alargar el verano y pasar un invierno no demasiado frío. Una mezcla que le confieren las características perfectas para ser descubiertas durante todo el año. Aunque con el calorcito apetece darse más de un bañito, claro está. No puedes perderte ninguna de las maravillosas las puestas de sol de las que podemos disfrutar acompañados de tu pareja o de los amigos. El reflejo del sol en el agua de la playa es espectacular, convirtiéndolo en un gran espejo reflectante de la luz solar, un efecto que cuesta muy poco retener en la retina. El paisaje se encuentra marcado por los escarpados acantilados, símbolo del Parque Natural, y presentan la erosión del viento y el mar de formas asombrosas y de diferentes tonalidades. Tonos cálidos como los de sus excelente vinos. Reconocidos internacionalmente, el desarrollo en los últimos años ha representado el éxito y la consolidación de sus caldos en los mercados más exigentes de todo el mundo.
De seguro es un destino que te sorprenderá, por eso nos ha gustado el término «pequeña gran escapada», por que realmente no hace falta hacer ningún largo viaje transoceánico para realizar un gran viaje.

EL LITORAL DEL ALGARVE

FARO
Esta ciudad se desarrolló y ganó importancia en el período romano. En el s. IX, la localidad es llamada Santa Maria Ibn Harun, que era el nombre de la familia árabe que gobernaba estos territorios. El topónimo dará origen al actual nombre Faro. Además de los restos arqueológicos de este período, la puerta Árabe (integrada en el Arco da Vila) nos recuerda una de las entradas en el núcleo amurallado, denominado Vila-Adentro. Vila-Adentro fue conquistado definitivamente por los cristianos el año 1249, durante el reinado de D. Afonso III. En esa época se construye la Sé Catedral en el espacio que ocupaba la antigua Mezquita y se refuerzan las murallas, señales del nuevo dominio.
Una visita a Faro debe incluir La Catedral, el Museo Municipal localizado en el antiguo convento de Nuestra Señora de la Asunción, el Parque Natural de la Ría Formosa, y el Centro Ciencia Viva, un interesante espacio dedicado a los más pequeños.

ALMANCIL
Es un pequeño pueblo que vale la pena visitar por la Capilla de San Lorenzo de Matos, cuyo interior es uno de los mejores ejemplos de cubierta de azulejos del s.XVIII. En los alrededores de la capilla se hallan edificios antiguos cuidadosamente preservados para albergar una galería de arte. Además tendremos la oportunidad de encontrar buenas piezas de cerámica típica.

SILVES
Situada en una colina de la Sierra de Monchique, Silves debe su creación y desarrollo al Rio Arade que fue puerta de entrada para los romanos, que allí extrajeron cobre y comercializaron con otros productos, tales como aceite, vino, frutos secos y sal. El Castillo y el Pozo Cisterna almohade son testimonios de los mejores tiempos de Silves. El lugar donde se encuentra el pozo está integrado en la actualidad en el Museo Arqueológico de Silves. Silves es definitivamente conquistada a los árabes por Alfonso III, en 1242. El ascenso a sede del Obispado impulsó la construcción de la Sé (Catedral) en el mismo lugar donde se hallaba la mezquita. Muy destruida por el terremoto de 1755, sólo renacería con la revolución industrial durante el siglo XIX, sobretodo debido a la extracción de corcho y comercialización de frutos secos. Surgió entonces un conjunto de casas de la burguesía industrial emergente, todavía presente en el panorama urbano de Silves. La antigua fábrica de corcho ha sido recientemente recuperada y transformada en espacio de ocio, con actividades frecuentes y abundantes diversiones para los más pequeños.

LAGOS
El terremoto y el maremoto de 1755 destruyeron gran parte de la ciudad que sólo a partir del s. XIX, con la industria de conservas de pescado y el comercio, comenzó a recuperar su prosperidad. Desde su puerto pueden realizarse excursiones en pequeñas embarcaciones para ver el efecto de la erosión del mar en la roca.

SAGRES
En la Ponta de Sagres, un gigantesco dedo de piedra apunta hacia el Océano, algunas edificaciones aún evocan el pasado de este lugar que forma parte de la historia del mundo y recuerdan la Vila do Infante y la fortaleza que la protegía, fundadas ambas por el Infante Don Henrique. Muy cerca, en el extremo suroeste del continente europeo, queda el Cabo de S. Vicente donde se abre un vasto horizonte de cielo y mar.

EL LITORAL DEL ALENTEJO

SINES
Antigua ciudad de pescadores, alterada por el turismo y por la industria. Sobre la bahía, pueden verse las ruinas del castillo medieval. Se dice que fue aquí donde nació Vasco de Gama, hijo del Alcaide Mayor de Sines. En una de las torres del castillo está instalado un museo dedicado al navegante que es muy interesante. Además se puede visitar el Museo Arqueológico, donde se guardan importantes restos encontrados en la región.

ZAMBUJEIRA DO MAR
Es una pequeña población de pescadores donde aún se consigue sentir la calma y la tranquilidad. Las vistas desde el mirador sobre la playa son excelentes. Las bonitas playas son uno de los principales motivos de atracción para los muchos visitantes que aquí llegan, sobre todo durante el verano, debido a sus condiciones naturales todavía conservadas e idóneas para la práctica de deportes náuticos. El turismo en la naturaleza y el deporte son las bazas más fuertes de esta región integrada en el Parque Natural del Sudoeste Alentejano y de la Costa Vicentina.

CABO SARDAO
Una visita obligada para el viajero más naturalista. La belleza de este tramo de la costa acompañado de un faro merece desviarse un poco del camino para llegar hasta uno de los miradores naturales más espectaculares. Para los observadores de aves es un punto muy importante ya que es el único lugar del mundo donde las cigüeñas blancas anidan en los acantilados del mar. Un lugar muy indicado para hacer una buenas fotos.

VILA NOVA DE MILFONTES
En la Desembocadura del Río Mira, esta simpática población debe mucho de su desarrollo al turismo creciente de los últimos años. Las tranquilas y bonitas playas de la Costa del Cabo de San Vicente son muy visitadas porque aún mantienen sus características naturales y porque tienen excelentes condiciones para la práctica de deportes náuticos, sobretodo de surf, windsurf y kitesurf. En el centro histórico, destaca la Fortaleza, construida entre 1599 y 1602 para defensa contra los ataques de piratería.

PORTO COVO
Sin duda alguna, una de las joyas del alentejo. Porto Covo sigue siendo la típica población de pescadores, de pequeñas casas blancas y motivos azules. La visita vale la pena por las bellas playas escondidas que se encuentran a lo largo de la costa. Durante el verano muchos visitantes acuden a esta zona para recuperar fuerzas, encontrando una calma y una tranquilidad perdidas en el tiempo. A unos 250 metros, y en el mar frente a Porto Covo, se avista la isla abandonada de Pessegueiro, fuente de inspiración para los más nostálgicos. Allí se hallan las huellas de la ocupación cartaginesa durante el s.III a.C. y de la ocupación romana, especialmente tanques de salazón de pescado, pero la tradición y el imaginario nos hablan de un refugio de piratas a lo largo de los siglos. Actualmente, pueden verse ruinas de un fuerte construido en el s.XVII que, junto con una fortaleza gemela en Porto Covo, defendían esta parte de la costa. Los más valientes, pueden intentar ir hasta la isla, pero con cuidado, pues no existen visitas organizadas. Toda una aventura.

INFORMACIÓN TURÍSTICA:

www.visitportugal.com
www.visitalgarve.pt
www.visitalentejo.com

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