Escapada a Guimarães, donde nace Portugal

Murallas de Guimarães

Escapada a Guimarães, donde nace Portugal

Al norte de Portugal se encuentra Guimarães, una ciudad que ha sufrido una extraordinaria transformación tras ser sede de la Capital Europea de la Cultura 2012

  Guimarães, pintoresca ciudad del norte de la región de Braga, considerada la cuna de Portugal, siempre ha sido de gran importancia histórica para el país. También centro de peregrinación, debido a la devoción de los vecinos por la Virgen Santa Maria de Oliveira. Ahora, con la mitad de sus habitantes menores de 30 años, es también una de las ciudades más jóvenes de Europa asegurando una dinamización constante de la ciudad y un futuro prometedor. Una serie de acontecimientos recientes, como la celebración de la Capital Europea de la Cultura 2012 y la rehabilitación de la ciudad como centro histórico señalado por la Unesco en 2001, han ayudado a convertir a “la ciudad cuna” en uno de los puntos culturales más dinámicos de Portugal. Eso se nota en sus calles y sus gentes, orgullosos de su ciudad y de su origen. Con un listón muy alto al finalizar la capitalidad cultural, Guimaraes ha aprendido con el evento y aprovechando su inercia mantiene vivo su espíritu.  

  En la actualidad, la ciudad todavía cuenta con un conjunto patrimonial armonioso y bien cuidado que se puede ver en vistosas barandillas de hierro, balcones y pórticos de granito, casas señoriales, arcos que unen calles estrechas, losas del suelo pulidas por el paso del tiempo, torres y claustros. Por momentos nos sentimos transportados a un escenario medieval, en el que la nobleza construyó sus viviendas, como la casa Mota Prego, el Palacio de Vila Flor, de Toural y tantos otros que aportan a Guimarães una atmosfera única.  

  RUTA IMPRESCINDIBLE Podemos comenzar por el corazón de la parte baja de la ciudad, el Largo da Oliveira, donde se encuentra el Padrón de Salado y la Iglesia y Colegiata de Nuestra Señora de Oliveira, que alberga el valioso Museo Alberto Sampaio. A pasar los Palacios Municipales, coronados por almenas, la Praça de Santiago recibía a los peregrinos que en la Edad Media se dirigían a Compostela, al igual que hoy en día recibe a los residentes y turistas en sus restaurantes y terrazas. Según cuenta la tradición, el apóstol Santiago trajo una imagen de la Virgen Santa María y la colocaron en un templo pagano en una plaza que pasó a llamarse Plaça de Santiago. La Rua de Santa Maria que sirve de unión con la parte alta de la ciudad, fue una de las primeras calles abiertas en la ciudad, y en ella  se encuentran el Convento de Santa Clara, la Casa del Arco y otras casas nobles. El Convento de Santa Clara, actual Ayuntamiento, fue uno de los conventos más ricos de Guimarães. El edificio de fechada barroca tiene en su centro la escultura de Santa Clara. Su claustro es de dos pisos de tipo clásico. Subimos por esta calle, o por la Av. Alberto Sampaio, flanqueada por restos de la antigua muralla que sigue en la parte alta de la ciudad, entre el Palacio de los Duques de Bragança y el castillo. Al llegar a lo alto del castillo encontraremos el mencionado palacio, monumento del siglo XV en el que podemos observar la influencia de la arquitectura señorial francesa, el Monumento a Don Alfonso Henríquez, la románica Capilla de San Miguel y, por último, el castillo, que data del siglo X y que está íntimamente relacionado con la fundación de Portugal. Aún queda por conocer otro punto importante de Guimarães, por lo que volvemos a bajar hasta Largo do Toural, con su chafariz del siglo XVI. Considerada hoy como el corazón de la ciudad, era en el siglo XVII una plaza extramuros junto a la puerta principal del pueblo, en donde se realizaba la feria del ganado y otros productos. En 1791 el Ayuntamiento concedió el terreno junto a la muralla para edificación e edificios, inicandose desde ese momento una lenta pero constante transformación de Toural. En la segunda mitad del siglo se construye el Jardín Público. Para este espacio se crea un mobiliario urbano encuadrado en la nueva arquitectura de hierro. La Rua D. João I, que en la Edad Media era la vía de acceso a Oporto, cuenta con casas antiguas con balaustradas de madera y fachadas del siglo XVII. Al rodear la Iglesia del Convento de Santo Domingo, ya en Rua de Paio Galvão, nos encontraremos el edificio neo-románico del Museo Arqueológico Martins Sarmento, que llega hasta el claustro del convento. Un poco más adelante se encuentra el edificio del antiguo mercado municipal, en el que actualmente se encuentra la Plataforma das Artes y el Centro de Artes Internacional José de Guimarães, que ofrece una retrospectiva de la obra de este famoso artista, natural de la ciudad. Alejándonos un poco del centro merece la pena visitar el Palacio y Centro Cultural Vila Flor, y sus jardines colgantes con las Casas de Fresco y decoraciones rococó. También hay que mencionar la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Concepción y de los Santos Pasos, en un extremo de Largo da República do Brasil. Para disfrutar de otra vista de la ciudad, podemos subir en teleférico al Monte de Penha, que nos brinda una de las panorámicas más bellas del norte de Portugal y donde también se encuentra el concurrido Santuario de Nuestra Señora de Penha.  

  Más información: www.guimaraesturismo.com    

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