La Isla de San Miguel y su capital Ponta Delgada en Azores

Azores

La Isla de San Miguel y su capital Ponta Delgada en Azores

Los principales atractivos de la isla de San Miguel en el archipiélago de las Azores son su espectacular paisaje de imposible comparación, sus asombrosos lagos nacidos en cráteres volcánicos de gran profundidad, así como las aguas termales naturales y grandes fumarolas, todo un atractivo imposible de ignorar.

San Miguel es la isla más grande del archipiélago de las Azores, con 62,1 km de largo y 15,8 km de ancho máximo. El área de 744,7 km2 alberga a más de la mitad de la población de las Azores: 137.856 habitantes (datos de 2011). San Miguel forma parte del grupo oriental del archipiélago junto con la isla de Santa María, situada a 81 km de distancia. El punto más alto de la isla, con 1.105 m. de altitud, está situado en Pico da Vara.

La isla está marcada por dos áreas montañosas separadas por una plataforma de baja altitud. Denominada Isla Verde, el paisaje se caracteriza por prados extensos y manchas de bosque implantadas en los valles de los arroyos y en zonas de difícil acceso.

Aquí se encuentran las conocidas grandes lagunas de las Azores, en las calderas volcánicas de dimensiones kilométricas. La más emblemática está en Sete Cidades, lugar de leyendas y mitos como es el mirador Vista do Rei con la vista de las lagunas Verde y Azul, divididas por un puente con arcos asume nobleza contemplativa. El encanto continúa en la laguna de Fogo , que demuestra un carácter más salvaje. En el volcán de Furnas la laguna ocupa una posición privilegiada y se destaca por su extensión, rodeada de vegetación exuberante, que recibe el nombre de vale Formoso (valle hermoso).

Líneas de pequeños conos volcánicos y extensiones de tierra verde y ondulada que terminan abruptamente con el azul del atlántico: es éste el tipo de vista de la mayoría de los miradores de San Miguel. Desde donde a veces se ven islotes junto a la costa, como en el caso del islote de Vila Franca do Campo, o el islote de Mosteiros, con su glorioso atardecer visto desde la Ponta do Escalvado. Los amantes de lo natural aquí tienen un paraíso singular.

Las piscinas naturales de aguas calientes son uno de los prodigios de la naturaleza en San Miguel, ofrecidas “a la carta” en un menú variado. para su disfrute. Especialmente espectaculares son la de Caldeira Velha, un hilo de agua translúcida que se desliza por venas de ocre vivo incrustadas en la roca ennegrecida y oxidada.

Majestuosa la piscina de agua ferruginosa de color marrón del Parque Terra Nostra, un jardín botánico único. Recónditas, en Poça da Beija, piscinas de agua cristalina y barros tonificantes. Tranquilas, en el histórico edificio termal de las Calderas de Ribeira Grande, de 1811 y rodeado de árboles y campos humeantes. Arrasadoras, en la hidrópolis de Furnas, abrigo de decenas de fuentes termales, fumarolas y aguas carbonatadas, que la convierten en una referencia del termalismo mundial y de la que es imposible escapar sin quedar asombrado por este fenómeno natural digno de admirar.

QUE VER EN SU CAPITAL: PONTA DELGADA

Paseo Marítimo: Ponta Delgada está totalmente abierta al Atlántico con unas excelentes instalaciones portuarias que incluyen zona de recreo, de pesca y atraque de cruceros. En el puerto de recreo también encontraremos una pequeña zona de ocio y restauración, por lo que el Paseo Marítimo es zona obligada de disfrute para turistas y locales.

Portas da Cidade: Uno de los monumentos más emblemáticos de Ponta Delgada, las Puertas de la Ciudad, fueron construidos en el siglo XVIII junto al antiguo muelle y luego trasladadas a la plaza Gonçalo Velho Cabral durante la construcción de la avenida Prince Henry. Estan compuesto por tres arcos, que representan en el centro el escudo real y el de la ciudad.

Câmara Municipal De Ponta Delgada:  Este edificio del siglo XVII de estilo barroco fue construido expreso para albergar el nuevo Ayuntamiento. Una inscripción sobre el escudo de armas (1724) del pórtico del campanario indica su construcción. Frente al edificio encontramos una piscina reflectante con un monumento del Arcáncel Miguel, del cual la isla obtiene su nombre.

Iglesia Matriz de São Sebastião: La bella e imponente Iglesia de São Sebastião, o Iglesia Matriz de Ponta Delgada, se sitúa en pleno centro.  En el lugar donde en otros tiempos existía una pequeña ermita en honor a São Sebastião, se inició la construcción del actual templo, en el año 1531, habiéndose finalizado en 1547. La Iglesia fue construida con el esfuerzo de la población, al apelar al Santo protector de los enfermos, para obrar el milagro de poner fin a la Peste que asoló la ciudad entre 1523 y 1531. 

Fuerte de São Brás: Al sur de la Praça 5 de Outubro, encontramos el Forte de São Brás cuya construcción empezó en 1552 en un promontorio y que domina la costa para la defensa de la zona contra los muchos ataques piratas que se sufrían en la época. Es una fortaleza típica del Renacimiento con muchas alteraciones y ampliaciones, muchas de ellas desafortunadas, ocurridas durante el siglo XIX y que a pesar de todo sigue siendo importante en el paisaje de la ciudad. El fuerte sirve hoy de base a la armada Portuguesa.

Plaza 5 de Octubre, Iglesia de São José: Frente a la Iglesia de São José encontramos la Praça 5 de Outubro, una plaza cuadrada con un pabellón y un viejo marmulano, plantado en 1870 en el centro. Desde 1999, el Monumento ao Emigrante se erige en la zona sur de la plaza. Esta plaza es un popular lugar de reunión para los habitantes de Ponta Delgada, especialmente durante las noches de verano cuando se celebran conciertos.

Palácio da Conceição: El Palacio de la Concepción, antes Convento de Nuestra Señora de la Concepción. Es un importante polo en la logística del Gobierno Regional de las Azores. Es la sede de la Secretaría Regional de Finanzas. Frente al palacio se encuentran un hermoso jardín, llamado Jardín Padre Senas Freitas, con hermosa vegetación y de cuidada distribución.

Iglesia do Colégio dos Jesuitas: La Iglesia de Todos los Santos, del antiguo Colegio de los Jesuitas, es obra de los siglos XVI-XVII. Fue mandada a construir por los Jesuitas en 1592, siendo ampliada en 1657. Cuando el Marqués de Pombal ordenó la expulsión de los Jesuitas de Portugal, el Colegio fue abandonado, quedando a la guarda del Estado, estando, durante mucho tiempo, sujeto a actos de vandalismo y profanación. En 1834 fue vendido en subasta pública a Nicolás Maria Raposo do Amaral que, junto con sus descendientes, supo estimar y defender este importante patrimonio.

Iglesia Parroquial São Pedro: De acuerdo con Bernardino José de Senna Freitas, la iglesia remonta a un primitivo templo en honor a São Pedro, que fue edificado alrededor de 1418. Es imposible fijar la fecha exacta por falta de documentación registrada. Las referencias más antiguas relativas a ese templo datan de 1670, sabiéndose que su reedificación se efectuó 54 años antes, estando las obras concluidas en 1645. El templo presenta una nave única con techos pintados y un altar mayor en talla dorada. Se encuentra decorado con estatuas de los siglos XVII y XVIII, destacando la pintura “O Pentecostes” de autoría de Pedro Alexandrino de Carvalho. Toda la decoración interior llama la atención por la gran cantidad de detallismo.

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