Viena, la herencia de un imperio

Viena, la herencia de un imperio

Viena asombra a todo todo el mundo, es majestuosa, bella y genuina. La antigua capital del imperio Austrohúngaro ha sabido conservar su esplendor y riqueza a lo largo de los siglos en sus numerosos palacios y residencias. Epicentro de grandes acontecimientos bélicos e históricos hoy en día se muestra pletórica y palpitante entre los miles de turistas que la visitan atraídos por su exquisita arquitectura barroca, sus delicados jardines y por su patrimonio artístico y cultural, convirtiéndola en una de las capitales mundiales de la música y de las artes escénicas.

Viena es una de esas ciudades europeas donde la vista y el físico del viajero trabajan a pleno rendimiento. No importa el medio de transporte; ya sea a pie, en bici o en metro, nuestro cuerpo se desplazará por la simple inercia y deseo de querer visitar todo lo que esta maravillosa ciudad nos ofrece a cada paso que realizamos.

Cuando se accede por primera vez al casco antiguo no es difícil percatarse de su gran pasado histórico y lo bien que ha sabido conservar su esplendor a lo largo del tiempo. Una prueba de ello son sus grandes jardines, avenidas y la belleza de sus edificios emblemáticos, que conforman la cara visible de esta apasionante ciudad. Capital imperial desde el siglo XIII con la dinastía de los Habsburgo, fue aquí donde comenzó una época de grandes acontecimientos históricos, convirtiéndose en la sede de un poderoso imperio que abarcaba España, Holanda, Borgoña y Hungría. Viena nunca fue una ciudad fácil de controlar; los numerosos asedios encabezados por los otomanos, las disputas entre católicos y protestantes y la peste desestabilizaron la ciudad hasta finales del siglo XVII. La caída de las tropas turcas de Kara Mustafá en 1683 bajo el mandato de Carlos VI marcaron un antes y un después en la historia de Viena con su consiguiente florecimiento, donde la ciudad creció rápidamente y comenzó una gran etapa de desarrollo, riqueza y buena administración. Más adelante, durante el reinado de María Teresa, Viena se convirtió en capital europea de la música, atrayendo a numerosos artistas de renombre como el joven Mozart, que jugó un papel crucial en el desempeño de las óperas en Viena.

Pero no fue hasta 1814, con la derrota de Napoleón, cuando Viena comienza a asemejarse a la ciudad que es hoy en día. Con el nombramiento del emperador Francisco José se restableció una nueva etapa de grandeza a pesar de la decadencia de los Habsburgo. En su reinado se demolieron las murallas de la ciudad y se sustituyeron por un boulevard circular, la Ringstrasse, que recogía una nueva expansión de edificios emblemáticos destinados a instituciones que reflejaban el poder de la corona y que consiguió atraer a los más ilustres ciudadanos del imperio así como a grandes comerciantes de Europa Occidental.

Actualmente Viena ha sabido mantener su espléndida cultura aprendida a lo largo de los siglos. Una ciudad increíblemente bella y con clase que refleja perfectamente el carácter y valores austriacos, conservando su gran legado y patrimonio histórico – la atracción turísticas más demandada de la ciudad y que hace que la ciudad reciba miles de visitantes al año.

PASEAR EN UN CASCO URBANO DE CUENTO

Distrito de Stephandom

Es el centro neurálgico de la ciudad. Se encuentra presidido por la catedral de Viena, conocida como la catedral de San Esteban, una maravilla de estilo gótico vienés que data del año 1250, en la que destacan sus dos torreones y las coloridas tejas de su cubierta.

Las calles tortuosas y las amplias plazas de esta zona configuran el casco antiguo, donde podremos contemplar las líneas de tiempo de los diferentes estilos arquitectónicos reflejados en las fachadas.

La mayoría de los edificios albergan actualmente oficinas ministeriales, empresas, tabernas y tiendas elegantes. Las calles Graben y la Kärmter Strasse centran la mayor actividad comercial y por lo tanto, son las más concurridas de la capital austriaca. El lugar ideal para disfrutar de una deliciosa cena o de un auténtico café vienés.

Distrito de Hofburg

Si viajas a Viena y lo haces atraído por sus majestuosidad de cuento, no puedes olvidarte de los palacios y dependencias imperiales de Hofburg. En este distrito encontraremos un complejo de uso exclusivo donde el emperador Francisco José I y su corte forjaron la última etapa del Imperio de los Habsburgo, amenazado por las aspiraciones de independencia.

Si nos adentramos en su interior podremos contemplar los sinuosos edificios del Museo de Historia Natural de Viena y los exuberantes Jardines de María Teresa -una parada obligatoria para amantes de la fotografía y las flores. Si seguimos el recorrido de los jardines encontraremos el gran parque de Heldenplatz, junto al precioso edificio Neue Burg (acoge 3 museos) y a continuación, el Palacio Imperial de Hufburg, los apartamentos donde vivieron el emperador Francisco José I y la emperatriz Isabel de Baviera entre 1857 y 1916. En su interior podremos conocer las dependencias de la residencia, su mobiliario auténtico, la colección de joyas de la corona y vestuario, así como la colección de cubertería imperial utilizada por la familia y el museo de la célebre emperatriz Isabel, conocida mundialmente como Sissí.

El Palacio Imperial fue la residencia de la dinastía de los Habsburgo durante más de 600 años. A lo largo de los siglos, los edificios del castillo original han sido constantemente modificados y ampliados hasta convertirse en el complejo de 18 alas y 2.600 habitaciones que es hoy en día. Además de los apartamentos residenciales de cada uno de los miembros de la familia, el Palacio Imperial Hofburg albergaba salas de baile, habitaciones para el servicio, varias cocinas y la habitación de la plata imperial y del servicio de mesa. Hoy en día, la mayor parte del Palacio acoge las oficinas del Presidente de la República, varios ministros, departamentos administrativos y otros museos. Sin embargo, en el ala de la Cancillería Imperial y en la Residencia de Amalia, los visitantes pueden todavía obtener una visión sobre el estilo de vida de la Corte Imperial, ya que en ellas se encuentran el Museo Sissí, los Aposentos Imperiales y la Platería de la Corte.

La visita a este distrito no finaliza sin antes conocer la plaza de Michaelerplatz, que da acceso a los aposentos imperiales a través de su gran pasaje que contrasta perfectamente con su exuberante fachada, repleta de detalles estéticos, esculturas y una imponente cúpula en su punto más elevado.

El caballo fue considerado un animal que aunaba clase y poder. Fue esencial como medio de transporte de los emperadores y de la nobleza, estando muy presente en la vida cotidiana austriaca y en los alrededores del palacio en la Michaelenplatz es muy común ver turistas subidos en carruajes tirados por caballos de gran belleza. Una atracción que permite experimentar la sensación de recorrer los jardines y palacios como un emperador.

No hay que olvidar tampoco en este distrito una visita al Prunksaal, la Biblioteca Nacional de Austria. Fue construida en la primera mitad del S. XVIII -como ala propia de la residencia imperial de Hofburg- alberga la biblioteca barroca más grande de Europa y una de las más bellas del mundo. Con una impactante sala de casi 80 metros de largo y 20 de alto, cuenta con más de 200.000 tomos a la vista y sirvió como biblioteca de los Habsburgo durante siglos.

MuseumsQuartier

Ubicadas en el Museumsplatz, frente a los edificios del Museo de Historia Nacional de Viena, encontramos las antiguas caballerizas imperiales, actualmente convertidas en el MuseumsQuartier Wien (barrio de los museos de Viena), uno de los centros culturales más importantes del mundo y epicentro de la vida social de la ciudad. Cuenta con distintas instalaciones, entre ellas museos de arte clásico, espacios para cine, teatro, arquitectura, danza, nuevos medios de comunicación, un centro de creatividad para niños, así como una variedad de tiendas, cafés y restaurantes.

La arquitectura barroca se entremezcla con edificios modernos; es el caso del Museo Leopold, un dado blanco revestido de “cal de conchas búlgaras” con tres pisos bajo tierra. Su interior alberga algunas de las grandes obras de los principales artistas austríacos del siglo XX, como el conocido cuadro de “El Beso” de Gustav Klimt, una exposición de su discípulo Egon Schiele entre otras obras.

Otro de los museos que no debemos olvidar y que contrastan con la arquitectura barroca de este complejo cultural es el Museo Mumok de arte moderno. Un edificio con forma de bloque de basalto negro cuyo color cambia del gris al negro, según llueva o no. En este museo podremos encontrar una gran colección de arte vanguardista anterior a 1945, arte de acción, nuevo realismo, pop art, minimal art y fotorrealismo. Muy interesante. En el centro de estos museos encontramos el patio principal exterior, que acoge festivales al aire libre donde acuden numerosos vieneses a disfrutar de la diversa oferta cultural y musical de la ciudad. También encontramos la antigua Escuela de Equitación de Invierno, donde se ofrecen conciertos, teatro y representaciones de danza.

UN PASEO POR EL BOULEVARD DE RINGSTRASSE

Uno de los proyectos más ambiciosos del reinado del emperador Francisco José I fue modernizar gran parte de la estructura urbana de Viena. Con su nombramiento se restableció una nueva época de grandeza que quedaría reflejada con la construcción de numerosos edificios emblemáticos e institucionales.

En el S. XIX Viena fue una de las capitales más pobladas de Europa, sin embargo la falta de espacio fue el principal problema urbanístico y era urgente crear avenidas y accesos más amplios. Así pues, durante la última etapa del reinado se demolieron las antiguas murallas para dar lugar al boulevard circular de la Ringstrasse y concentrar a lo largo de ella todos los nuevos edificios emblemáticos e institucionales, ya que en el centro ya no había espacio suficiente.

En la actualidad esta gran arteria ofrece una de las rutas arquitectónicas más bellas de la ciudad. Perfecta para realizarla a pie y con una buena cámara en mano, el recorrido podría comenzar en el famoso edificio de la Ópera de Viena, pasando por el Palacio de Hofburg, el Parlamento Austriaco, el Ayuntamiento de Viena y finalizando en el parque de Sigmund Freud, que si el tiempo lo permite, es uno de los mejores lugares para descansar y tumbarse en su césped. Durante el recorrido también se pueden contemplar los diferentes edificios residenciales y pequeñas plazas que rodean el boulevard, de gran belleza arquitectónica.

ALREDEDORES DE VIENA

Palacio de Schönbrunn

Si hay un lugar que demuestra el gran esplendor y riqueza del Imperio de los Habsburgo es el Palacio de Schönbrunn. Esta antigua residencia de verano de la familia imperial ubicada al suroeste de Viena toma su nombre de un bello manantial que se encontró en este lugar. Antiguamente en este emplazamiento se hallaba un pabellón de caza que fue destruido por los turcos, por lo que Leopoldo I ordenó en 1695 a Johann Bernhard Fische von Erlach que construyeran en su lugar una gran residencia barroca. Sin embargo, no se concluyó hasta que María Teresa contrató a Nikolaus Pacassi en el siglo XVIII.

Este complejo consta de diversas zonas. La residencia de verano alberga ostentosos salones de estilo rococó -como la gran galería, que se utilizaba para los banquetes imperiales- y más de 40 habitaciones para alojar a la numerosa familia del emperador, en las que también residían los Habsburgo gran parte del año. El mobiliario y los utensilios que la familia real utilizaban de forma cotidiana se conservan intactos, también la decoración de las habitaciones y parte del vestuario de Francisco José I y la emperatriz Isabel.

A pocos pasos del palacio podemos admirar el Museo de Carruajes. La antigua escuela de equitación alberga más de 60 carrozas, sillas de mano y los trineos de la familia real entre 1690 y 1918, además de la magnífica carroza de coronación de Francisco José y la que se utilizó para su funeral. Una exposición que deja boquiabierto a cualquiera por la calidad y belleza de las piezas expuestas, así como el gran tamaño de algunas.

Sus numerosos jardines están compuestos de laberintos, prados, cascadas, fuentes con numerosas especies florales – pasear por ellos recuerda un cuento de hadas. También podremos contemplar un auténtico jardín japonés y visitar la casa de las palmeras, un enorme invernadero tropical de cristal donde florecen numerosas plantas exóticas.

En lo alto del jardín se encuentra la Glorieta, un edificio con arcos neoclásicos que corona la colina de detrás del palacio donde podremos tomar un delicioso café contemplando una de las mejores vistas del palacio y de Viena al fondo.

EL PRATER

Viena también está pensada para pasar un día de diversión en familia o con amigos. Si viajamos con niños, son muchos los lugares pensados para que se lo pasen en grande. En el centro hay diversas plazas y parques con actividades para ellos, como teatros, museos e incluso el Zoológico de Viena. Una de los lugares donde tanto pequeños como mayores van a disfrutar de una jornada muy divertida es en el parque del Prater, ubicado al Noroeste de Viena, muy cerca del Danubio. Este gran complejo formaba parte de un coto imperial de caza que abrió al público José II en 1766. En el siglo XIX, el extremo occidental del Prater se convirtió en uno de los primeros parques de atracciones del mundo, con barcas, merenderos y puestos para salchichas wurts.

Hoy en día el Prater se ha transformado en un moderno complejo de 6 km2, en el cual encontraremos numerosas atracciones y montañas rusas pensadas para todos los públicos, donde la adrenalina y la diversión están aseguradas. En su interior también encontraremos la Gran Noria Wiener Riesenred, uno de los símbolos de Viena y una de las norias más antiguas del mundo. Mide 67 metros de altura y fue construida en 1896 con motivo de los 50 años de Francisco José I en el trono y en la actualidad se conservan más de la mitad de cabinas originales, algunas de las cuales se transforman en restaurante, donde se puede disfrutar de una cena romántica en las alturas. Su gran estructura metálica conserva su estado original. Tarda 10 minutos en dar la vuelta y desde su punto más alto se obtiene posiblemente la mejor vista panorámica de la ciudad.

 


CÓMO LLEGAR

Desde Barcelona y Madrid existen muchas aerolíneas que ofrecen vuelos directos al aeropuerto de Viena con numerosas frecuencias semanales. El aeropuerto se encuentra a unos 16 kilómetros de la capital y se puede acceder de forma muy cómoda con transporte público. También existe la posibilidad de llegar con taxi.

El City Airport Train une el aeropuerto con las principales estaciones centrales de Viena sin hacer transbordos en tan sólo 16 minutos. Billete es más barato con la Vienna City Card. Se diferencia visualmente del resto de trenes por ser de color verde.

La empresa de ferrocarril ÖBB ofrece también conexiones directas desde el aeropuerto hasta la estación central de Viena con una duración de 30 minutos.

VIENNA CITY CARD

Si visitamos Viena durante varios días resulta muy aconsejable y rentable adquirirla. Son de 24, 48 o 72 horas. Ofrece numerosos descuentos y viajes gratis e ilimitados en metro, autobús y tranvía.

MÁS INFORMACIÓN

http://www.austria.info/es
http://www.wien.info/es

DÓNDE COMER

Los vieneses saben comer bien. Los productos básicos de su cocina son la herencia de los estilos culinarios del Imperio Habsburgo, e incluyen schnitzels, escalopes originarios del norte de Italia; pastel de carne de Bohemia; goulash de Hungría y parrilladas y salchichas de los Balcanes. La variedad gastronómica es muy amplia, y se encuentra desde nouvelle cuisine a puestos callejeros que venden salchichas y cerveza. Aquí te mostramos una selección de los restaurantes que más nos gustaron:

Huth Gastwirtschaft

Schellinggasse 5, Viena
www.huth-gastwirtschaft.at

Heuer am Karlsplatz T
reitlstrasse 2, Viena
www.heuer-amkarlsplatz.com

Restaurante del Museo de Artes Aplicadas MAK
Stubenring 5, Viena
www.salonplafond.wien/#home

Bitzinger (puesto de salchichas asadas) y Riesenradplatz (Parque de atracciones del Prater)

DÓNDE DORMIR

La oferta hotelera de Viena es muy amplia y dependiendo de la zona obtendremos un nivel de precios muy variados. Nosotros nos hospedamos muy cerca del Ringstrasse, el anillo perimetral que rodea el casco histórico de Viena, a cinco minutos de la parada de tranvía y metro y a 10 minutos de MuseumsQuartier y los jardines de María Teresa. Un moderno y cómodo hotel perfecto para descansar después de una jornada de turismo intensa.

25 Hours Hotel****
Lerchenfelder Str. 1-3, Viena
www.25hours-hotels.com [/column]

Post relacionados: