Es Carnatge: la Formentera que empieza donde termina la playa
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Formentera tiene lugares que casi todo el mundo acaba visitando: Ses Illetes, Migjorn, Es Caló o el faro de la Mola. Pero en su costa norte todavía quedan tramos donde la isla cambia por completo de aspecto. Uno de ellos es Es Carnatge, un litoral rocoso y poco frecuentado que puede ser una buena alternativa para quien busque conocer una Formentera bastante alejada de la imagen habitual de arena blanca y chiringuito junto al mar.

Se encuentra en la llamada Tramuntana central, frente a la costa de Migjorn y relativamente cerca de Es Caló de Sant Agustí. Aquí prácticamente desaparecen las grandes playas. En su lugar aparecen roca, pequeñas entradas de mar y algunos rincones de arena escondidos entre un litoral bajo e irregular.

No es una playa para llegar y plantar la sombrilla

Ese es precisamente el primer dato que conviene conocer. Es Carnatge no funciona como una playa convencional. No hay servicios, tampoco instalaciones junto al mar, y para alcanzar algunos puntos hay que caminar por senderos que parten desde la carretera.

La costa se extiende aproximadamente durante dos kilómetros entre Punta Prima y Punta de sa Creu. A lo largo del recorrido aparecen pequeñas calas y zonas como Es Picatxo, Es Quintalar, Racó des Cans, Cala d’en Baster o Punta de sa Palmera.

Eso permite ir buscando rincones diferentes en lugar de quedarse en un único punto. También explica que siga siendo una zona bastante tranquila incluso cuando otras playas de Formentera reciben muchos visitantes.

¿Merece la pena bañarse?

Sí, pero hay que elegir bien el día.

La orilla es mayoritariamente rocosa y la entrada al agua puede resultar incómoda. Cuando el mar está tranquilo, algunas ensenadas permiten bañarse en aguas muy transparentes y sobre fondos arenosos. Con oleaje, la experiencia cambia bastante y entrar o salir del agua puede resultar complicado.

Por eso es recomendable llevar calzado adecuado para caminar sobre roca y no plantear Es Carnatge como una playa destinada exclusivamente al baño. Parte de su interés está precisamente en recorrer la costa, detenerse en sus pequeñas calas y observar una zona de Formentera muy diferente de la que aparece habitualmente en las fotografías promocionales.

Cómo llegar

Una de las referencias más sencillas es Es Caló de Sant Agustí. Cerca del kilómetro 11 de la carretera principal parte una vía asfaltada que atraviesa esta zona de la isla y permite acercarse tanto a la costa norte como, en sentido contrario, a Migjorn.

El recorrido también tiene interés por sí mismo. Entre las casas aparecen huertos, pequeños rebaños, higueras sostenidas mediante las tradicionales estructuras de madera y paredes de piedra seca, elementos que todavía forman parte del paisaje rural de Formentera.

Desde la carretera parten diferentes caminos hacia la costa. No todos los accesos están claramente señalizados, de modo que conviene localizar previamente el punto al que se quiere llegar y contar con algo de tiempo para caminar.

Qué llevar

Aquí conviene venir preparado. Agua, protección solar, comida si se piensa pasar varias horas y calzado cómodo son casi imprescindibles. También puede ser útil llevar escarpines si se quiere entrar al agua desde zonas rocosas.

No hay que esperar duchas, alquiler de hamacas, bares ni servicios de playa. Esa ausencia de infraestructura es precisamente parte del atractivo para quienes prefieren lugares menos concurridos.

Es Carnatge y Es Arenals, dos Formenteras en pocos kilómetros

Una de las curiosidades de esta zona es que apenas dos kilómetros separan la costa de Tramuntana de Migjorn. Cruzando la isla se llega a Es Arenals, prácticamente el paisaje opuesto: arena clara, aguas poco profundas, acceso sencillo y una playa mucho más frecuentada.

Esto permite plantear una ruta interesante durante el mismo día. Por la mañana se puede recorrer la zona de Es Carnatge y acercarse después a Es Caló; más tarde, atravesar la isla hasta Migjorn y terminar junto al mar en Es Arenals.

Un nombre con una historia inquietante

Hasta el nombre llama la atención. Carnatge procede de un término antiguo relacionado con un lugar donde se depositaban cadáveres.

A partir de ahí nació una leyenda local según la cual, antes de la existencia de los faros, se encendían hogueras durante las noches de temporal para provocar que algunos barcos se acercaran peligrosamente a la costa y aprovechar posteriormente los restos de los naufragios.

Es una historia repetida alrededor de esta zona de Formentera, aunque no está suficientemente documentada como para presentarla como un episodio histórico probado. Forma parte, más bien, de ese territorio donde memoria, tradición oral y leyenda terminan mezclándose.

Para quien crea que ya conoce Formentera

Es Carnatge probablemente no sea el lugar adecuado para quien busque la playa más cómoda de la isla. Y ahí reside buena parte de su interés.

Es una propuesta para caminar, detenerse junto a pequeñas calas, buscar un punto tranquilo frente al mar y descubrir una costa bastante menos conocida que Ses Illetes o Migjorn.

Una Formentera más rocosa, más rural y bastante más solitaria que recuerda que la isla no termina donde acaba la arena.