Coria invita a descubrir su paisaje desde seis miradores, tres situados en el casco histórico y otros tres en los alrededores. Desde estos balcones se divisan la Vega del Alagón, la Dehesa de Mínguez y varias sierras extremeñas, con los atardeceres como uno de los momentos más atractivos para detenerse.
En la parte meridional del centro histórico se encuentran tres de las panorámicas urbanas. El Mirador del Cubo, junto al tramo de la Muralla Romana, abre la vista hacia las riberas del Alagón, los espacios deportivos de La Isla, los regadíos y las dehesas que rodean el municipio.
A ambos lados de la Catedral de Santa María de la Asunción, el Mirador de la Catedral ofrece una perspectiva despejada de los campos y las alamedas. Muy cerca, el mirador del Palacio de los Duques de Alba alcanza la campiña cauriense y permite seguir el curso del río hasta el paisaje más encajado que aparece después de los Canchos de Ramiro.

Tres miradores en el entorno de Coria
Fuera del núcleo urbano, el Mirador del Santuario se sitúa a unos cinco kilómetros al este, junto al Santuario de Nuestra Señora Virgen de Argeme. Desde el acantilado formado por el Alagón se contemplan la vegetación de ribera y los cultivos de la vega, que cambian de color con las estaciones.
Al sur, a unos nueve kilómetros, el Mirador del Alto de la Dehesa de Mínguez despliega una vista amplia del valle. En días despejados se reconocen la Sierra de Gata y el pico Jálama, Las Hurdes, la Sierra de Gredos y los valles del Jerte y del Ambroz; hacia el oeste, el horizonte llega a los Canchos de Ramiro y a la portuguesa Sierra de la Estrella.
La ruta panorámica se completa en el Mirador del Alto Sierro, situado a unos cinco kilómetros al norte. Desde allí, el paisaje reúne sierras, roquedos, bosques, llanuras, riberas y pueblos. Los miradores exteriores permiten también apreciar el conjunto monumental de Coria, rodeado por campos de cultivo y dehesas.
Los seis puntos invitan a recorrer la ciudad y sus alrededores sin prisas, alternando el patrimonio histórico con los paisajes del norte de Extremadura. La luz del final del día añade otra perspectiva a la vega y al curso del Alagón.
